RELATOS – CASO LAGO AGRIO – PARTE I

TORTURA A DOS FAMILIAS DE CAMPESINOS EN LAGO AGRIO

 

En 1979 el cantón Lago Agrio pertenecía a la provincia del Napo y su población se dedicaba, en su mayoría, a la agricultura. Dicho cantón, también se le denomina Nueva Loja, pues cuando inició su formación como parroquia rural, fueron lojanos los que migraron y colonizaron este lugar, desde entonces se acentuó la migración interna hacia el Oriente del país, que “prosperaba” en función al petróleo y la agricultura.

En 1986 el presidente León Febres Cordero impulsó obras en la provincia de Napo con la entrega de 120 millones de sucres. El Banco del Estado (BEDE) financió la ejecución del alcantarillado en la ciudad del Tena y del hospital de Lago Agrio. Al siguiente año, el Banco de Fomento (BNF) impulsó la construcción de carreteras en el sector de Lago Agrio, la entrega de préstamos para familias campesinas y la condonación de deudas a personas perjudicadas por dos sismos ocurridos en 1986.

En 1987 las familias Vivanco Mora y Alarcón Pilco, residentes en la ciudad de Lago Agrio, conformaron con sus fincas la pre-cooperativa “Libertad”, ubicada en el kilómetro 6 de la vía a Quito, a orillas del río Aguarico.

La familia Vivanco Mora estaba conformada por el señor Delmo María Vivanco Lalangui, su esposa Olga Carmita Mora y sus hijos Wilson Efraín, Franklin Euclides, Nancy y Marlene Teresa Vivanco Mora, esta última permanecía en unión libre con Orlando Angulo con quien procreó dos hijas. Delmo Vivanco había sido beneficiado de los préstamos entregados por el Banco Nacional de Fomento por un monto de 504 mil sucres para invertir en su propiedad y en compra de ganado.

La familia Alarcón Pilco vecina de la familia Vivanco Mora, estaba conformada por Juan Agripino Alarcón Rodríguez, su esposa Fani Clemencia Pilco Paredes, sus cuatro hijos, entre ellos el niño Alberto Agripino Alarcón Pilco, y sus dos hijastras Sandra Alarcón Cuero y Juana Alarcón Hurtado. En la finca de Juan Alarcón trabajaba Evergito Darío Angulo Quiñonez.

En el mes de marzo de 1987, Wilson Vivanco Mora culminó su servicio militar obligatorio realizado en el Batallón de Selva Nº 56 Tungurahua, ubicado en Santa Cecilia, población cercana a la ciudad de Lago Agrio.

El 16 de abril de 1987 en dicho Batallón, se reportó la pérdida del fusil FAL Nº 18857, por lo cual se solicitó la presencia de todo el personal del Departamento de Inteligencia Nacional (DINA) y de la Policía Nacional para realizar investigaciones correspondientes, las mismas que hasta el 8 de mayo del mismo año no dieron frutos. El día sábado 9 de mayo de 1987, el mayor Jaime Andrade, segundo comandante del Batallón de Selva Nº56 Tungurahua, dispuso -de forma verbal- al subteniente Jorge Aníbal Ortiz Cifuentes, que conforme una patrulla para ir en búsqueda del ex conscripto Wilson Vivanco Mora, sospechoso del robo del fusil.

Se conformó la patrulla con el siguiente personal:

1 Subteniente Jorge Aníbal Ortiz Cifuentes;

2 Sargento Primero José Abelardo Loaiza Ojeda;

3 Cabo Primero Joaquín Filemón Mamallacta Tanguila;

4 Cabo Segundo Tapuy Tanguila;

5 Cabo Segundo Víctor Antonio Granados Mite;

6 Cabo Segundo Francisco Eugenio Jiménez Correa;

7 Soldado Simón Bolívar Yela Bravo;

8 Soldado Guillermo Vinicio Montes Quinteros;

9 Soldado Régulo Ignacio Perea Tello;

10 Soldado Porfirio Faustino Barragán Abad;

11 Aspirante Francisco Gerardo Reyes Parra;

12 Aspirante Julio Tito Guerrero Tapuy;

13 Aspirante Jaime Zambrano Olale;

14 Aspirante Manuel Humberto Lúa Franco;

15 Aspirante Segundo Flavio Guerrero Bone.

 A las 13h00 partieron por el río Aguarico con dirección a la casa del padre de Wilson Vivanco Mora y llegaron aproximadamente a las 16h30. Juan Agripino Alarcón Rodríguez que había terminado su jornada en el campo y se encontraba en su casa relata que “llegaron tres soldados, entre ellos el soldado Montes y me preguntó del paradero de su vecino Delmo María Vivanco Lalangui, le supe contestar que don Vivanco no había venido conmigo, que supe que se había ido a Cascales a comprar un ganado.

Luego me preguntaron que si no ha bajado el hijo de don Vivanco junto conmigo, yo les contesté que no sabía del paradero del muchacho. Entonces yo les dije que en la finca de ellos ha de estar trabajando. Los militares no dijeron más nada y se fueron”.

Su esposa Fani Clemencia Pilco Paredes envió a su trabajador Evergito Darío Angulo Quiñonez apodado “King-Kong”, a la casa de la familia Vivanco Mora a traer de vuelta a su hijastra Sandra Alarcón Cuero y a su hijo Alberto Alarcón, y le pidió que le comentara al señor Vivanco que los militares estaban preguntando por su hijo.

Los militares tomaron posiciones alrededor de la casa de la familia Vivanco Mora, avanzaron para observar todo movimiento sin ser divisados e ingresaron al interior del domicilio, donde se encontraba Sandra Alarcón, de catorce años de edad, hija del vecino Juan Alarcón, Marlene Vivanco con sus dos hijas pequeñas y su madre Olga Mora la misma que recuerda que “llegaron a la mi casa un grupo de militares preguntando del señor Wilson Vivanco, de mi hijo, diciendo que él se ha robado un fusil, entonces yo le dije que no se encontraba ahí en la casa, el hijo mío se fue a ver unos plátanos para los chanchos. De ahí como lo siguieron, una balacera que hicieron, lo habían seguido por ahí y decían que ya lo habían muerto, nos decían los militares a nosotros que ya lo habían muerto”.

“Dieron disparos y nos dijeron que: ‘nadie va a salir para afuera’; nos tendieron en el suelo; nos dijeron que si nos pasábamos nos pegaban balazos a la casa y todos éramos víctimas”.

Por su parte, Marlene Vivanco expresa que “los militares empujaban las puertas y también pateaban para abrir, y procedieron para rebuscar por donde ellos querían, se cogieron todos los víveres y procedieron a cocinar ellos mismos. A mi madre (Olga Mora) le colgaron de las manos en una de las vigas cogiendo sogas que teníamos en la casa, esto lo hacía el soldado Perea”.

Cuando Evergito Angulo enviado por Fani Pilco, se dirigía a la casa de los Vivanco, fue sorprendido por los militares, los mismos que le propinaron golpes con la parte plana del machete en la cabeza, y lo llevaron detenido al domicilio de la familia Vivanco Mora.

Orlando Angulo Quinteros, esposo de Marlene Vivanco, permanecía en la casa de su tío Juan Agripino Alarcón Rodríguez. Cuando fue a la casa de sus suegros en busca de su esposa, observó que los militares estaban escondidos en la parte superior de la vivienda:

“A lo que yo subí la escalera me dijeron: ¡alto! no te va pasar nada’. Luego observo que le tenían en un cuarto a mi señora, a King-Kong y Sandra Alarcón. Después me sometieron, amarraron mis manos y me botaron a un hoyo con fango y agua estancada donde se bañan los puercos. Me dijeron que avisara dónde estaba el fusil, yo les dije que no sabía nada.

Luego me desvistieron y me daban con la parte plana del machete, en eso me tiraron encima a mi suegra y el soldado Perea decía: ´señora, cuidado se pique’. Luego me amarraron a mí y a todos los que nos encontrábamos adentro, y el teniente (Jorge Aníbal Ortiz Cifuentes) observaba y decía que cuidado me dejen escapar; algunos soldados me dieron con el fusil”.

Un grupo de soldados regresó a la casa de Juan Alarcón y “cuando me levanté vi que estaban parados los militares en la puerta del cuarto. Enseguida me fueron dando golpes con la parte posterior del fusil, entonces les dije: ‘¿qué es lo que pasa, por qué me golpean?’, me dijo el teniente que solamente tenía cinco minutos para que le entregue el fusil, que han matado a Wilson Vivanco y ha dicho que me ha vendido el fusil a mí”.

Mientras era sometido a la golpiza, también fue apresado su hijo Alberto Alarcón Pilco de 8 años de edad: “me detuvieron, me golpearon y me dijeron que solamente yo sabía el paradero del fusil; me daban en la cabeza y me pegaban; en una taza recipiente de agua con lodo me metieron la cabeza y me decía que hable, que declare”.

El niño también fue arrastrado con alambres de púas y todo en presencia de su madre Fani Pilco, quien refiere que “el teniente] se acerca y dice: ‘mire señora cómo está su hijo’. Lo traían ahí amarrado como a la altura de la rodilla con unos alambres, el niño comenzó: ‘mamita sálvame, me van a matar’. A veces el niño gritaba y otras no, pero cuando no gritaba ha sido que le ponían lodo en la boca, el niño salió hecho un puerco revolcado. Cuando veo al niño estaba chorreando sangre, por los alambres que tenía, el niño ya estaba bastante asustado se desesperaba”.

Después Alberto Alarcón Pilco junto con su padre Juan Alarcón fueron llevados hacia la selva, este último recuerda que “nos hicieron sentar y el teniente Ortiz me comenzó a dar con la parte plana del machete en la cabeza y otros le pegaban al niño, el mismo que gritaba muy fuerte. En ese momento dijo el teniente [Ortiz:] ‘lleven a ese muchacho y ahóguenle en el río, para que deje la bulla’, entonces les dije que no se lleven a mi hijo, me dijo: ‘¡silencio!’, y me golpeó en la cara. Luego le dio el machete al soldado Perea y dijo: ‘¡pégale tú!’. Luego me comenzaron a patear por todo el cuerpo entre algunos soldados y me dejaron en el suelo, fue cuando el teniente dijo: ‘¡levántate!’, y me llevaron a la casa del señor Vivanco. El soldado Perea me crucificó con un palo y me amarró las manos. Acto seguido le bajaron a King Kong y le pegaron con machete y palo, él gritaba que no le peguen, que no sabía nada”.

A Evergito Angulo le dijeron: “vamos a guindarlo con todita esta gente”. Él se encontraba entre el teniente Ortiz y otro soldado, los empujó y escapó lanzándose a un precipicio de treinta metros hacia al río Aguarico, los soldados lo persiguieron y le dispararon tres veces, pero no lo alcanzaron. Los soldados retornaron al sitio donde estaban el resto de detenidos y dijeron que Evergito Angulo ya estaba muerto.

 Continúa…

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2 Respuestas a “RELATOS – CASO LAGO AGRIO – PARTE I

  1. Estimados amigos de lago Agrio .Para quienes vivieron este repudiable acto nuestro apoyo incondicional,especialmente para usted dilecto amigo Juan Alarco ( familia) quienes lo conocemos y sabemos de las consecuencias de tan cobarde delito , nos preguntamos que paso con los derechos basicos de los seres humanos,como cambio la vida de ustedes ,quien remedia lo que ha pasado,las consecuencias psicologicas ,fisicas, econmicas. El horror que vivieron ustedes y las consecuencias futuras , quienes participamos con usted y su familia de estos relatos que parecen relatos de una pelicula de terror y vemos hoy los resultados , participamos de su dolor por que miramos el cambio en sus vidas.
    Para quienes no conocen don Juan Alarcon produto de este acto de terror perdio sus dos fincas en el Km 6 via Quito el banco de Fomento le quito las fincas por falta de pago ,pues afectado con su enfermedad y el robo de sus pertenencias como ganado,motosierra dinero en efectvo no pudo seguir trabajando.fuerza amigo

  2. Nada ni nadie nos hará olvidar nunca aquellos días de terror que vivimos que son los culpables de que nuestras vidas quedarán marcadas para siempre cada día que pasa siento que fue ayer que esos desarmados desgraciaron mi vida que que acabaron con la ilusión de una joven inonesente que tenia muchos sueños .Muchas ilustraciones a ellos les debo mi miedo mi nerviosismo el temor a decir las cosas siempre tengo en mi mente sus amenazas sus manotones sus brazos tocandome como se reían sólo Dios sabe lo nos hicieron vivir gracias a ellos mi padre lla no pudo trabajar y cada uno de los que estuvimos aún nos quedan las secuelas para siempre ……y todo ese maltrato quedó impune una vez más me deja mucho que pensar. De la justicia

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