RELATOS – CASO NAHÍM ISAÍAS – PARTE V

SECUESTRO DE NAHÍM ISAÍAS: EJECUCIONES EXTRAJUDICIALES, DETENCIONES Y TORTURAS

Luego de aplicarle electricidad, recuerda que lo dejaron botado en el piso, lo vistieron y luego entraron otra vez Gustavo Lemus y Carlos Pareja: “Lo de ellos era ver, estar, ordenar, preguntar”, afirma.

“Y ahí me acuerdo tanto que el Pareja me dice: ´Ahora vas a ver hijo de puta, porque hasta aquí llegaste`. Cuando me sacan, camino no sé cuantos pasos, yo siento, porque sientes que algo viene hacia tu cara, cuando yo hago un gesto de levantar la cara, me levanto y es un revólver. Me hacen abrir la boca y me lo ponen. Entonces yo veo ahí, era Roberto Isaías Dassum. Entonces bueno ahí: ´Hijo de puta, hijo de tal, tú eres uno de los que secuestró a mi tío, hasta aquí llegaste, te voy a matar`, y toda la situación, toda la amenaza. Se me identificó directamente: ´Yo soy Roberto Isaías Dassum`”.

Más tarde, continúa contando Patricio Baquerizo, Roberto Isaías Dassum, Carlos Pareja y Gustavo Lemos, comenzaron con los simulacros de muerte:

“Me dicen que corra. Después de la electricidad, mis condiciones físicas eran absolutamente deplorables; es decir, o sea, por lo físico ya no podía responder; me causaba hasta dificultad mantenerme en pie y todo lo demás. Como yo me niego a correr, lo que ellos hacen es…dos ó tres tiros al aire. O sea, pasándome por la orejas. Porque tú sientes cuando te apuntan a la cara; así no la veas, tú sientes que estás siendo encañonado, lo pesado del metal. Y obviamente el rato de disparar levantas el cañón. Y tú sientes el tiro como si te lo estuvieran disparando en la cara. De ahí me hacen trasladar de nuevo al sumergimiento en agua. La pregunta y toda la investigación era el problema del lugar donde yo tenía la cita con quien tenía que venir de Quito”.

Patricio Baquerizo nunca habló del lugar de la cita. “A los años me enteré quien llegó, fue a agradecerme porque le había salvado la vida. Yo le dije: ´No tienes que agradecerme, era mi deber no entregarte`. Quien llegó fue Pedro Moncada”. Como resultado de las torturas de la Policía a todos los detenidos (Hilda Astudillo, Gardenia Baquerizo, Alfonso Benavides, Germán Sarmiento, Henry Guevara, Fernando Carmona, Juan Cuvi y Patricio Baquerizo), es detectada la casa de La Chala, el día 31 de agosto de 1985. Hacia las 06h00 del 31 de agosto a Patricio Baquerizo le confirmaron que había sido descubierta la casa de La Chala, donde se encontraba Nahím Isaías. Con la localización del sitio, la acción de la fuerza policial y militar se intensificó inmediatamente en el sector de La Chala.

Esa misma noche del 31 ya se dieron las primeras arremetidas y los primeros enfrentamientos en esa casa, fruto de los cuales murió Fabián Medina Simisterra, alias William. Este cayó con un disparo en la frente, en la madrugada del sábado 31 de agosto de 1985, apenas horas después de haber sido descubierto el paradero donde retenían al banquero. En relación a esta muerte, Hugo España afirmó lo siguiente: “En ese instante un proyectil disparado por el Capitán Galo Miño, en ese entonces teniente, impactó en la frente de uno de los que ocupaban el domicilio un portavoz de los secuestradores pidió a gritos una radio motorola y que se proceda a retirar el cadáver. Sacado el cadáver todos nos admiramos: era un policía, aquél que había dado información a los guerrilleros de los diversos operativos que se realizarían para capturarlo”. La afirmación de Hugo España sobre el hecho de que el ciudadano colombiano Fabián Medina Simisterra, siendo policía, suministraba información a AVC, es imprecisa e incluso podría descartarse por cuanto otros datos que son de conocimiento de la Comisión de la Verdad contradicen esta posibilidad.

Una vez descubierta la casa de La Chala, las torturas no cesaron para Patricio Baquerizo. “Prosiguen las torturas; la funda, el teléfono, el mantenerte en pie, no dejarte dormir, el meterte ese aparato que descargaba electricidad y todo eso”. En primer momento, las demandas de los plagiadores que se encontraban junto con Nahím Isaías eran:

“Libertad de los compañeros detenidos en el operativo, entrega de cinco millones de dólares en efectivo, un avión que los llevara al exterior, se nombre una comisión negociadora integrada por representante de la cruz roja, Arzobispo de Guayaquil, Diputado Carmigniani y un miembro de la familia Isaías. Plazo 24 horas”.

El primero de Septiembre “Si mal no recuerdo era Abraham Correa y me llevan a una oficina. Entonces ahí a mí me habla primero Federico [alias de Germán Sarmiento] –el colombiano, compañero-, me dice: ‘oye hermano estamos tratando de buscar una salida’ –Para esto una situación, yo no les reconocía ser partícipe de lo de Isaías. O sea no reconocía; es decir, yo de Isaías no sé nada. Entonces, Federico me dirige la palabra, yo estaba vendado y no lo podía ver, pero por el acento lo reconocía. Entonces me dice: ´Estamos tratando de salvar la vida de todos los que están en La Chala. Y con los señores que están presentes yo quiero que tú estés presente para esta negociación. A ver si logramos salvar la vida de Nahím Isaías y de los compañeros`”.

Exigió que le sacaran la venda para poder conversar y recuerda a todos los presentes en la habitación:

“Ahí estaba Federico –Germán Sarmiento Tobón, miembro del M-19-, estaba Andrés Benavides –miembro del M-19-, estaba Monseñor Bernardino Echeverría Ruiz –que era Arzobispo de Guayaquil-, estaba Luis Chiriboga Parra –que actualmente es Vicealcalde de Guayaquil-, estaba Charly Pareja Cordero, estaba Roberto Isaías Dassum y estaba Rafael Díaz Galarza –que era jefe del Cuarto Distrito de la Policía aquí en la provincia-. Y en ese rato ya se quedó el Abraham Correa, que era Capitán”.

Para Patricio Baquerizo, bajo estas condiciones el propósito fue lograr un acuerdo con los policías y la familia Isaías. En esa misma línea Juan Cuvi afirmó en su testimonio:

“Yo me incliné siempre, en eso hemos coincidido con los compañeros con los cuales no nos vimos en ese momento, hemos coincidido en propiciar una negociación…o sea yo les planteé (a los policías). Yo les decía: vean, ese rato lo único que tenían que hacer es propiciar una negociación, porque el operativo fracasó, nosotros estábamos presos la mayoría y a nadie le interesa que se muera Isaías, este rato ya ha fracasado el operativo…y siempre les dije, ahí lo que tienen que hacer ustedes es forzar una negociación, si es posible, todo depende de cómo la planteen, habrá que dar garantías en término de dar a la gente juicios justos, qué se yo. Era obvio… ¿Qué opción tenías? Porque que aceptarán era muy difícil, que aceptarán un avión, con plata para irnos…era difícil”.

La última petición de los captores de Isaías, de acuerdo a las versiones de prensa y a las oficiales brindadas después de la incursión en La Chala, fue:

• “Dos rehenes más: el secretario de la presidencia, señor Carlos Pareja y señor Luís Chiriboga Parra que escolten al aeropuerto.

• Un avión que los traslade a Quito.

• Obtener asilo en la Embajada de Nicaragua.

• Un millón de dólares en efectivo”.

Sin embargo, de acuerdo a Patricio Baquerizo que se encontraba negociando una salida en el Cuartel Modelo, lo que se había acordado junto con los colombianos del M-19 era que Germán Sarmiento se acercaría a los exteriores de la casa de La Chala y ordenaría que se rindieran y salieran desarmados y con Nahím Isaías vivo. La Policía garantizaría el derecho a la vida de todos y dejar de torturar a los detenidos. Esto iba a darse a las 15h00  del día primero de septiembre de 1985. “Todos quedaron de acuerdo”, acota Patricio Baquerizo, igualmente dice que el dio la autorización a nombre de AVC.

Para ese momento, León Febres Cordero estaba en Manabí. A las 17h00 del primero de septiembre de 1985 llegó a Guayaquil para reunirse con Roberto Isaías y Carlos Pareja. “No hay que olvidarse de que Roberto Isaías Dassum era sobrino político de León Febres Cordero. Segundo, Roberto Isaías Dassum es quien hereda Filanbanco, con sus hermanos. Es beneficiario directo de la muerte de Nahím”, acotó Baquerizo, como sus argumentos para concluir que la decisión de no cumplir con el acuerdo fue en consenso entre las tres personas citadas -amparado en la política de no negociar con terroristas- que condujo a que se diera la orden directa de asaltar la casa de La Chala, al jefe de la casa presidencial, general Marcelo Delgado que había sido posesionado en el cargo el día 27 de agosto de 1985 en lugar del general Cristóbal Carrillo.

Por el lado oficial ocurrieron situaciones extrañas: primero, las grabaciones entre los plagiadores y negociadores que se hacían con el “walkie-talkie” nunca se conocieron. “Charlie Pareja, el secretario privado de Febres Cordero y ´negociador` del Gobierno en este caso, era el intermediario entre el Cuartel y La Chala y el que luego habría de retener consigo todas las conversaciones grabadas con los secuestradores”. Segundo, se rechazó la intermediación del Arzobispo de Guayaquil, monseñor Bernardino Echeverría. “Pero León Febres Cordero rechazó tan importante oferta de mediación”. Esto se refuerza con el testimonio de Juan Carlos Isaías (sobrino menor de Isaías) cuando escribió sobre la respuesta de León Febres Cordero:

“Fui yo quien le entregué en sus manos y delante de los que se hallaban presentes, la nota manuscrita de los secuestradores, que sería la única y en la cual planteaban la cuantía del rescate y otras condiciones para la liberación del plagiado. Al extenderle la nota exclamó:

-Voy a leer la carta, pero de esto no les vayan a contar ni a sus mujeres.

Tras una rápida mirada a la misiva. Agregó en tono autoritario:

-No negociaré…no pagaremos rescate-”.

La madrugada del 2 de septiembre de 1985 fuerzas al mando del general Marcelo Delgado, según las notas periodísticas de El Universo de esa fecha, asaltaron la casa de La Chala. La orden que recibió para actuar le fue impartida por el general Manuel María Albuja, entonces Comandante General del Ejército. Como corrobora Marcelo Delgado “Entonces, quien me daba las disposiciones ahí era el Comandante General del Ejército se refiere a Manuel María Albuja. Yo recibí la orden de él y -lo vuelvo a decir- que con la Unidad Antiterrorista de la Brigada de las Fuerzas Especiales asaltar la casa de seguridad ubicada en La Chala, en la noche de domingo a lunes”. Estuvo a cargo del grupo especial que arremetió en La Chala el capitán René Proaño Silva quien en nota de prensa del 20 de febrero de 1990, afirma que en ese momento “coincidió que yo estaba de Comandante encargado de la Unidad Especial”. Y con la participación de las autoridades más altas del gobierno:

“El operativo fue planificado en las Oficinas del comando del Regimiento Guayas Nº 2, con la presencia del Señor Presidente de la República, el Señor Gobernador, el Señor Ministro de Defensa y altas autoridades de las Fuerzas Militares y Policía Nacional. El Señor Presidente de la República fue el que tomó directamente el mando a las responsabilidades el cual se produjo a las primeras horas de la madrugada del día dos de septiembre, en el cual incursionaron en la ciudadela La Chala”.

El saldo de la incursión se resume en que todos los habitantes que se encontraban en el inmueble fueron muertos con ocho tiros de metralla: Gloria María Mendoza (colombiana), Germán Centeno (colombiano), Mario López (colombiano), Fernando Rojas (ecuatoriano) y Nahín Isaías que quedó gravemente herido.

Éste moriría posteriormente en la Clínica Guayaquil; no obstante, la autopsia del banquero fue hecha pero no existió un informe balístico que demuestre las versiones oficiales de que su muerte fue a causa de los disparos efectuados por los secuestradores. Existió un parte de la muerte de los captores donde se indica su nacionalidad y las heridas que presentaban por arma de fuego, elevado al Jefe Provincial del SIC-G firmado por el Sargento José Pazos, el Agente Carlos Estrella y el capitán de Policía Juan Black Aguirre. Sobre los hechos y la muerte de Nahím Isaías, las versiones periodísticas fueron variadas y, en ciertos casos, imprecisas. Por ejemplo, en la Revista Vistazo de septiembre de 1985 (número 433) se señalaba que Isaías fue herido con 5 disparos. El diario El Universo del 3 de septiembre de 1985, se rotularon dos versiones: en una se indica que el banquero tenía una sola herida y en otra nota se indica que tenía 3 heridas. Febres Cordero declaró lo siguiente: “el acceso del grupo de las Fuerzas Armadas casi se produjo conjuntamente con la explosión, pero se oyeron tres disparos, uno de los cuales sin lugar a dudas, y como revela la autopsia, victimó al señor don Nahim Isaías Barquet”. No obstante reproducimos in extenso el testimonio de Juan Carlos Isaías sobre la muerte de su tío:

“Y ahora lo veía allí inerte, sin vida, tirado sobre una fría mesa metálica, con su cuerpo ferozmente destrozado por la metralleta. A las 3:25 de esa madrugada, los comandos habían asaltado la casa donde lo tenían secuestrado matándolo a él y a sus cuatro captores. Frente al cadáver estábamos en esos difíciles momentos, tan solo el médico Roberto Gilbert Febres Cordero y yo. Para mí, el espectáculo era desgarrador; yo jamás había visto a un ser humano acribillado mortalmente a balazos. Y la víctima que tenía ante mis ojos en tales condiciones, era nada menos que mi propio tío Nahim. -Sí, sí, son heridas de bala –exclamó el doctor Gilbert al notar mi incredulidad frente a los despojos. Sobreponiéndome, me aproximé y me puse a contar las perforaciones de los proyectiles de la metralleta. Eran diez; una misma bala había atravesado el codo y el brazo, por lo cual en realidad fueron nueve las balas que liquidaron al tío Nahim”.

Por otra parte, aquella unilateralidad que sugiere la determinación oficial de incursionar en la casa de La Chala -notoria en la negativa del Gobierno a propiciar una solución negociada-, también se hizo expresa en los informes presidenciales de labores: “Perseguiremos hasta su extinción, al terrorismo como sistema y a los terroristas como lacra social”. Además, según Juan Carlos Isaías, la decisión de incursionar nunca fue informada ni pasó nunca por decisión de la familia, ya que su padre (Juan Isaías Barquet) exigió hablar con Febres Cordero en horas de la noche del 1 de septiembre de 1985, pues querría retirarse a descansar:

“ León, te comunico que mañana (lunes 2 de septiembre) a las ocho de la mañana, vamos a tener una reunión familiar en el apartamento de mi madre, con mi hermano Alfredo, mis hermanas América y Julieta, mi hijo Juan Carlos y mis sobrinos Roberto y Estéfano, para discutir el asunto y de lo que resolvamos te comunicaremos mañana”.

Sin embargo, según testimonio de su primo, cuando llegaron a su casa pasada la media noche, lo habían hecho los cuatro: Juan Carlos, Juan y sus sobrinos Estéfano y Roberto Isaías. Pero en el instante del operativo, Juan Carlos Isaías había escuchado por radio sobre el suceso e inmediatamente había informado a su padre:

“Ya mi padre había estado listo y me buscaba impacientemente. Cuando bajamos al portal para tomar nuestro vehículo, notamos que ya no estaba el Mercedes Benz azul celeste del primo Roberto. Le averiguamos por el portero. – Pero si don Roberto salió enseguida que ustedes llegaron, tal vez unos minutos más tarde –explicó el portero”.

Asimismo, el ex comando Juan Carlos Machuca uno de los militares que participaron en el operativo, declaró que la orden fue aniquilar a todos, según afirmaciones que hizo en Nueva York al periodista Carlos García de “Noticias del Mundo”:

“¿Qué fue lo que dijeron los terroristas y qué dijo Isaías al momento que el ejército comenzó a disparar?

– Mire, los terroristas, los dos que yo conozco, ellos dijeron, “nos rendimos, no nos maten”, entonces, usted sabe, se había dado la orden de eliminar a esa gente, se procedió a abrir fuego cuando se hizo el despeje de las habitaciones. Isaías estuvo sentado en una silla y se le escuchó decir: “me dieron, me jodieron”, entonces eso fue lo que ocurrió allá. ¿O sea que la orden fue terminante, no dejar a nadie con vida de los que estaban allí, incluido Isaías?

-Así es, definitivamente fue así, o sea, se dio una orden terminante”.

De acuerdo al testimonio de ex miembros de AVC, la orden de Febres Cordero se aplicó en forma estricta, es decir, aniquilándose a todos quienes se encontraban en la casa. Las declaraciones oficiales, sin embargo, fueron contrarias y sostuvieron que Nahím Isaías fue asesinado por sus captores y las muertes de éstos se debieron al enfrentamiento con las fuerzas del orden. No obstante, en un informe posterior de Inteligencia Militar, se pueden advertir contenidos que refutan de fondo y forma, aquella versión oficial. En el informe mencionado, en un párrafo relacionado al caso Isaías se dice y observa lo siguiente:

“07- AGO-985 (Guayaquil) Fue secuestrado el banquero NAHIM ISAÍAS, en una operación combinada de los grupos subversivos M-19 de Colombia y AVC del Ecuador; el interés económico y la presión al gobierno para liberar a sus compañeros detenidos fueron los móviles de este secuestro.

El banquero y siete miembros de los grupos subversivos fueron eliminados”.

Como un asunto de fondo puede leerse claramente que en la parte final dice: “…fueron eliminados”. Esa parte está tachada con lápiz y se añadió con letra manuscrita: “fallecieron en el intento de rescate”. Es decir, ni siquiera las mismas versiones oficiales están homogéneamente construidas. En general fueron pocos los registros audiovisuales que los medios pudieron realizar acerca de los acontecimientos en La Chala. No obstante, Teleamazonas logró obtener tomas del lugar de los hechos, aún con los cuerpos de los guerrilleros muertos. En aquel material de video, los periodistas registran los cuerpos y las condiciones de la vivienda sin que en él se adviertan, en las paredes o muebles, señales de disparos de bala; el detalle es significativo porque abona a que la versión oficial de un enfrentamiento o tiroteo, pierda fuerza.

CONTINÚA…

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