RELATOS – CASO LUIS VACA – PARTE I

PRIVACIÓN ILEGAL DE LA LIBERTAD Y DESAPARICIÓN FORZADA DE LUIS VACA

 

Luis Alberto Vaca Jácome estudió hasta el segundo año de Administración de Empresas en la Universidad Central. Allí conoció a Fausto Basantes y a Mireya Cárdenas, con quienes conformaron tres células del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria). Posteriormente se vinculó con Arturo Jarrín y empezaron a estructurar la organización Alfaro Vive Carajo (AVC). En febrero de 1985, Luis Vaca y Fausto Basantes, fueron detenidos por la Policía en el parque de la Villaflora de la ciudad de Quito; los trasladaron al Servicio de Investigación Criminal (SIC) y luego los entregaron a Inteligencia Militar.

“Les cogen al azar, me parece que ellos hicieron alguna batida y les cogen porque ellos estaban ahí esperando y luego de eso se dan cuenta quienes son y entonces los reclama Inteligencia Militar, entonces ahí fue una tortura tenaz, le quemaron todo, la espalda, le quemaron le pecho con un cigarrillo, le quemaron sus órganos también”.

Los datos de Inteligencia Militar respecto de la detención de Luis Vaca en febrero de 1985 son:

“FEB-1985 A los pocos días de haber llegado a la Conferencia del M-19, es detenido FAUSTO BASANTES y LUIS EDUARDO VACA, posteriormente al no haber encontrado argumentos para su detención, fueron abandonados en el sector de Minitrac-Prov [sic] de El Cotopaxi, sin saber lo que posteriormente iba a acontecer: el 12-MAR-1985 asalto al rastrillo de la Policía Nacional”.

Por su parte, Luis Vaca recuerda que caminaban junto a Fausto Basantes a la espera de encontrarse con otro compañero de AVC y rememora el episodio de la siguiente manera:

“Vino un carro de la Policía y nosotros nos asustamos; parecía que venía contra nosotros, entonces caminamos rápido. Parece que el miedo mismo nos delató, caímos de novatos. Ahí nos agarraron y nos llevaron a un sitio en esa época en la calle Montúfar, de ahí a mí me quitaron la cédula. De ahí nos encapucharon y nos llevaron al cuartel de Inteligencia Militar de Conocoto; allá nos metieron en una celda chiquitita, de dos por uno, en un sótano. Entonces de ahí salíamos y había unos cuartitos. A mí en un cuarto, al otro en otro cuarto. Nos cogieron, nos torturaron y dijeron chao. Como no sabían nada, no tenían de qué acusarnos.

El secuestro de Nahím Isaías Barquet llegó a su fin el 2 de septiembre de 1985, con un operativo de las distintas ramas de las Fuerzas Armadas y la Policía que pese a sus dimensiones tuvo como desenlace la muerte del secuestrado y de sus cuatro captores, con quienes el gobierno se negó a negociar aún en contra del pedido expreso de la víctima. A partir de este caso, el gobierno justificó la creación de un cuerpo de élite, como un documento del Ministerio de Defensa lo señala:

“Ante este inminente avance de la subversión y el terrorismo en el Ecuador, específicamente en la ciudad de Quito, un grupo de señores Oficiales y Detectives seleccionados del Servicio de Investigación Criminal de Pichincha, de la Brigada de Delitos contra la Propiedad, recibe el encargo de conocer todos los casos en los que intervengan elementos subversivos, creándose nominalmente la Unidad de Investigaciones Especiales”.

Varios archivos reservados de dicha Unidad, más conocida por sus siglas UIES, y de Inteligencia Militar evidencian la infiltración y la intensificación del seguimiento –con reportes incluso diarios-, a miembros de AVC, familiares y amigos. Por otro lado, se llegó a ofrecer a través de los medios de comunicación, una recompensa de cinco millones de sucres por cada uno de los principales dirigentes (Arturo Jarrín, Fausto Basantes, Hamet Vásconez, Edgar Frías y Justina Casco) catalogados como delincuentes peligrosos. Los organismos de derechos humanos denunciaban los casos de tortura, las detenciones arbitrarias y desapariciones, cuyo objetivo final expresado en los discursos oficiales, era el exterminio del grupo. Fue así cómo los principales dirigentes de AVC fueron eliminados sistemáticamente a lo largo del año 1986.

Luego del secuestro de Nahim Isaías, AVC realizó en el mes de octubre de 1985 una toma de la Embajada de México en protesta por el rompimiento de relaciones de Ecuador con Nicaragua; el mismo mes ejecutó el asalto al Citibank, y otro fallido a la Bodega Ocaña. El 10 de noviembre, fecha en que se había planificado la Segunda Conferencia Nacional de AVC, fueron detenidos en la ciudad de Esmeraldas, antes de llegar al sitio del evento, Susana Cajas Lara, Luis Vaca Jácome y Francisco Javier Jarrín Sánchez.

El domingo 10 de noviembre de 1985, en la ciudad de Esmeraldas se iba a realizar la Tercera Conferencia de Alfaro Vive Carajo. Varios militantes esperaban instrucciones para saber el sitio en que ésta debía llevarse a cabo pero, repentinamente, fue suspendida aduciendo que se habían detectado problemas de seguridad, por lo que las indicaciones eran que debían hospedarse en algunas casas de la ciudad que pertenecían a la organización. Susana Cajas cuenta que en aquella época estaba siendo perseguida “por ser hermana de María Rosa [otra integrante de AVC que había sido identificada por la Policía], y como le digo, mi casa estaba allanada permanentemente y algunos familiares detenidos e investigados”. Cerca de las ocho de la noche del 10 de noviembre, Luis Vaca conjuntamente con Susana Cajas y Javier Jarrín, ingresaron a un restaurante que se encontraba en el parque central de la ciudad de Esmeraldas. De acuerdo a Susana Cajas, en aquel entonces existía un salón dentro del parque infantil de Esmeraldas: “Estábamos comiendo en ese restaurante. Nos vieron allí, serranos en Esmeraldas, jóvenes; nos pidieron papeles, les entregamos papeles, todos teníamos papeles”. Luis Vaca añade: “creo que vieron la mochila”. “Pero sin embargo nos llevaron al cuartel Montúfar”.

En su testimonio escrito, Luis Vaca manifiesta “Allí nos interrogaron. Además de los tres, en el cuartel había otro que no le pude ver, dijimos que estábamos de diversión, que éramos estudiantes universitarios. No nos creyeron, por lo que nos ataron las manos y nos incomunicaron”. La captura de Vaca y sus compañeros es ratificada en informes de inteligencia militar: “El día 10-NOV-985 en la ciudad de Esmeraldas fue detenido por parte de elementos del Batallón Montúfar el ciudadano LUIS ALBERTO VACA JÁCOME (a) “Luis” o “Carlos” miembro de grupo subversivo “Alfaro Vive Carajo” quien portaba una cédula falsa con el nombre de Washington Fernando Obando Ayala, y se hallaba en compañía de Susana Valeria Cajas Lara (a) “GLORIA” con cédula falsa con el nombre de Flor de los Ángeles Guamba Betancourt y Francisco Javier Jarrín Sánchez, los mismos que fueron conducidos a estas dependencias para realizar las investigaciones correspondientes”.

Las investigaciones sobre los detenidos fueron puestas en tres informes de inteligencia militar; cado uno con el resumen de sus respectivas declaraciones. Dichos documentos están firmados por el oficial de inteligencia capitán de ingenieros Marco De la Torre y el comandante del Batallón de Ingenieros No 1 Montúfar, teniente coronel Humberto Ordóñez. En los tres casos, los informes concluyen: “Las declaraciones son contradictorias a las de sus amigos”. Ya en la madrugada, los prisioneros fueron subidos en un camión para trasladarlos a Quito. “Nos fueron a parar a Conocoto; o sea yo la primera vez que caí me llevaron allá, entonces la segunda como ya me hicieron bajar las graditas18 ya dije: otra vez acá mismo, entonces ahí, ahí nos sacaron el aire”.

Fueron conducidos al Batallón de Inteligencia Militar (BIM) ubicado en Conocoto, población cercana a Quito. Documentos de Inteligencia Militar ratifican el traslado de Vaca. Humberto Ordóñez, en oficio dirigido al “Señor Grab., Jefe del II Dtop. De la C.G.E.”, comunica sobre las capturas de Luis Vaca, Susana Cajas y Javier Jarrín; además añade:

“Debo indicar a usted mi General que las declaraciones receptadas a cada uno de los individuos no coinciden absolutamente en nada, motivo por el cual solicito se ordene un interrogatorio. Inicialmente opusieron resistencia, luego de capturados fueron trasladados al BEE-1 en donde se realizó en interrogatorio inicial y de acuerdo a disposiciones, se está enviado a órdenes del Agrupamiento de Inteligencia Militar”.

En reportes de inteligencia se pudo encontrar un parte informativo de la Policía, con fecha 12 de noviembre de ese mismo año, que da a conocer la captura de Luis Vaca, Susana Cajas y Javier Jarrín; el informe señala que fueron apresados el 10 de noviembre. El documento está dirigido al Sr. Ingeniero Calvo, firmado por los arquitectos Leo y Bolaños; es decir, está signado y dirigido bajo seudónimos. Por investigaciones propias de la Comisión de la Verdad, se conoce que el Ing. Calvo es el sobrenombre del entonces capitán Edgar Vaca Vinueza; mientras que Arq. Bolaños corresponde a Wilfrido Chunga Urbina. Ya en las instalaciones del Batallón de Inteligencia Militar, Luis Vaca dice haber reconocido a uno de los captores que participó en la primera oportunidad en que fue apresado y torturado.

“Al principio este Monroy: ´¡Ah, no ves!`, dijo, ´Otra vez nos engañaste`”. Luis Vaca, Francisco Jarrín y Susana Cajas fueron llevados a un subsuelo, en donde existían celdas de 2m x 1m, que Luis Vaca describe como “oscuras, malolientes, sin colchón, tirados en el suelo y sin cobijas, las puertas de estas celdas tenían una ventana pequeña”. En ese momento los separaron de celdas. “Ahí mismo estuvimos los tres encarcelados, en celdas diferentes”. La Comisión de la Verdad hizo un reconocimiento de estos calabozos cuyo resultado se difundió en un video el 8 de septiembre de 2008. El video mostraba a Mireya Cárdenas (ex AVC) y John Maldonado (caso Taura) reconociendo las instalaciones, los dos fueron apresados y permanecieron cautivos en estos calabozos. Al respecto, Luis Vaca manifiesta: “…o sea lo que salió en televisión, esas son. No hay nada que hacer, esas son”. Mientras Luis Vaca estuvo en el Batallón de Inteligencia Militar, según refiere un testimonio reservado “Le llevaban acá a esta oficina. Venía el Capitán Enríquez o el Capitán Rodríguez, le vendaban y le llevaban aquí. Entonces, le decíamos: ‘A ver, ¿tú conoces a esta persona? ¿No la conoces? ¡Llévanos!’. Y se iban… Lógicamente, ellos tapados la cara… se iban al sitio donde era, para verificar las casas de seguridad, pero esto era hecho por el Capitán Enríquez, el Capitán Rodríguez y el William Montenegro; lógicamente, ordenado por el Coronel Viteri’. [Cuando eran llevados al cuarto de interrogatorios los encapuchaban y conducían hasta cuartos vacíos]. Cuando salíamos al interrogatorio (tortura), nos sacaban encapuchados, en la misma planta del edificio, nos desvestían, nos mojaban con agua helada, y venía el interrogatorio acompañado de electricidad. Todo el tiempo patadas, golpeados, sometidos a semiahogos, sin dejar dormir, sin alimentación”.

Después de quince días Luis Vaca afirma que las dos personas con las que cayó detenido, Susana Cajas y Javier Jarrín, salieron de su apresamiento, asunto que también lo confirma el testimonio de Susana Cajas: “a mí me tuvieron esos quince días desaparecida, y después me sacaron y me llevaron ya estábamos solo con Javier Jarrín, entonces me llevaron, o sea me soltaron; me sentaron en un sitio y tapada los ojos. Entonces me dijeron: ´Si regresas a ver te mueres`. [Luego me] destaparon los ojos, dijeron: ´No abras, no abras los ojos, no regreses a ver`; se fueron y cuando iba abrir estaba como en una quebrada que había sido por Cumbayá, era una zona rural en un campo, estaba al lado de Javier. Entonces yo, yo ya esperaba el disparo atrás te juro”.

En esas circunstancias, recuerda que inmediatamente sintió la llegada de un automóvil que se detuvo “y nos dicen: ´¿Ustedes qué hacen aquí?`, eran del SIC [Servicio de Investigación Criminal]. Entonces les decimos: ´Nos acaban de dejar, hemos estado detenidos por militares` (…), nos embarcan en el carro y nos llevan al CDP [Centro de Detención Provisional]”. A partir de la liberación de Susana Cajas y Francisco Jarrín, solo Luis Vaca permaneció detenido. El informe de Amnistía Internacional Ecuador de 1985 hizo seguimiento de este caso, dando cuenta de la desaparición forzada de Luis Vaca, a partir de su detención junto con Susana Cajas y Javier Jarrín, los dos últimos liberados tras quince días de someterlos a torturas, lo cual fue negado por el Ministro de Relaciones Exteriores, Edgar Terán, en carta fechada de 23 de diciembre con la que responde a Amnistía Internacional: “el señor Luis Vaca no ha sido detenido por ninguna autoridad del gobierno ecuatoriano”

CONTINUA…

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