RELATOS – CASO RUMICHACA – PARTE II

INTEGRANTES DE ALFARO VIVE DETENIDOS EN FRONTERA CON COLOMBIA Y TORTURADOS.

Leonardo Vera tenía una herida de arma blanca en el estómago, que le infringió un reo en el Penal García Moreno y una herida de traqueotomía en el cuello, a raíz de una bala que no se logró extraer, fruto de un enfrentamiento con la Policía. Además, comenta que le hacían permanecer desnudo y al aire libre: “Entonces nos sacaban a la terraza a las 9:00 de la noche y me desvestían y me ponían ahí a la intemperie agua helada ni siquiera para interrogar”. Otras técnicas también fueron aplicadas en Vera: “Me imagino que era agua limpia porque sentía que caía de la ducha, escuchaba el sonido de la ducha que llenaban la tina. Ahí si la funda y sumergirte con la mano”. En su testimonio, Luis Chávez menciona que en algún momento de la investigación lo drogaron:

“De madrugada parece que nos dieron algún tipo de droga. Entonces yo veo un sitio donde vivía una tía mía, que era como una madre, una puerta así como metida en un túnel. Estaban ahí un señor mayor acostado, un viejito; entonces me dice: “yo soy tal, mijo”. Y Fabián ahí parado o sea, o un cambio dramático de los acontecimientos, o sea, de lo que nos estaban golpeando y de la electricidad, pasaban a estar apacibles. Entonces yo, creo que fue alguna droga que le pusieron”.

El 30 de septiembre de 1986, Fabián Moreno, Luis Chávez, Alberto Torres y Leonardo Vera fueron transportados a Quito. Sobre la noche anterior, Luis Chávez recuerda:

“Nos meten atrás de unos carros me imagino de esas Blazer, estábamos nosotros desnudos, y nos tiraron ahí atrás entonces yo pensé que hasta ahí, nos iban a matar. Y yo era sólo atormentado por el frío. Al final amaneció, me retiraron, me pusieron una camisa, mía misma, que estaba todo ensangrentada y me subieron al patrullero. Como yo conozco la ciudad de Tulcán, o sea yo ya me di cuenta por donde salimos, sabía que estábamos por el aeropuerto”.

Para el traslado a la capital, subieron a los detenidos en un helicóptero. El trayecto fue aprovechado por los agentes para continuar con las amenazas. “Empezaron los simulacros de lanzamiento del helicóptero, amarrado de una pierna quedaba, quedaba guindado en el aire mientras volábamos”, comenta Alberto Torres. Fabián Moreno cuenta: “Intentaron lanzarme del helicóptero, justo cuando pasábamos por Cotacachi, mi padre era jefe político aquí [Cotacachi]”. Leonardo Vera, por su parte, añade: “Te sujetaban del pantalón y abrían la puerta del helicóptero. Uno te cogía de la cabeza, el otro empujaba, otro te detenía: ´No, no, no lo tires, qué vas hacer` ´Yo a este infeliz lo tiro, este  desgraciado yo lo tiro`. Entonces había el juego que uno era el malo, y el otro supuestamente me empujaba”. “Nos decían: En Argentina les botan nomás, ahora botémosles nomás”, agrega Luis Chávez. Al arribar a Quito todos fueron embarcados en un auto. “Eran una camionetas cerradas prácticamente”, recuerda Luis Chávez, quien además asegura que todos fueron puestos unos sobre otros.

“Apenas empezó a andar ese carro yo me moría de calor y tenía ganas de orinar. Entonces mientras el carro iba avanzando empecé a orinar poco, poco. Y cuando ya habíamos llegado al SIC, entonces ahí se dan cuenta de que yo me he orinado y me pegó fuertísimo, se acercó otro policía y le dice: ‘Oye no seas marica, si a estos ya se les ha dado demasiado, si no estuviera así capaz que no le pegas como le pegas’. Entonces ahí nos soltaron, ahí en el patio y estuvimos sentados ahí un buen rato”.

Según el testimonio de Fabián Moreno, una vez que llegaron a Quito, incluso antes de ingresar a las dependencias del Servicio de Investigación Criminal, pudo distinguir la presencia de extranjeros: “era árabe, era israelita, y otro hablaba inglés, pero no en Tulcán, en Tulcán yo creo que todos eran ecuatorianos”.

Leonardo Vera, al arribar a la capital, fue separado de sus compañeros. Fue trasladado al Centro de Detención Provisional (CDP). El resto de sus compañeros sí pasaron a manos de los policías del SIC. El intendente general de Policía, licenciado Jaime Patricio Nevárez Espinoza, el 30 de septiembre de 1986, solicitó al jefe del Servicio de Investigación Criminal de Pichincha que “se sirva ordenar a los señores Agentes a su mando, procedan a realizar una exhaustiva investigación en las personas de los ciudadanos CÉSAR FABIÁN MORENO GÓMEZ; LUIS ROMAN CHAVEZ; y ALBERTO TORRES ZAMBRANO”, mas no sobre Leonardo Vera.

Los cuatro testimonios de los detenidos refieren que antes de llegar a Quito no recibieron ningún alimento. Fabián Moreno habla al respecto: “Cuando llegué a Quito alguien me dio pollo, pero no podía comer porque tenía lacerada la garganta, no podía comer, solo podía tragar agua. Y lo más grave es que yo quería dormir y me lanzaban agua, no me dejaron dormir, seis días, lo seis días no dormí nada recién pude dormir cuando llegué al SIC”.

Ya en las dependencias del SIC de Pichincha en Quito, Alberto Torres agrega que pudo nuevamente notar un afán de venganza en los agentes: “la crueldad estaba a flor de piel, nos pasaban factura a las patadas, puñetes, telefonazo, se sumó la aplicación del suero de la verdad, el pentotal”. Esta última aseveración es corroborada por el testimonio de Luis Chávez, quien afirma haber advertido un comportamiento extraño en su compañero:

“entonces parece que ahí le drogaron al compañero Torres, porque ahí él gritaba: ‘Quiero verle a mi papá, sálveme papá’, y todas esas cosas. Muchas incoherencias gritaba él, y este colombiano decía: ‘A mí nadie se me escapa’, entonces el otro decía: ‘Dale 510’; o sea como alguna medida de alguna cuestión, decía: ‘Puedes darle hasta 560 no pasa nada’, mientras Alberto Torres gritaba incoherencias”.

En cierto momento, Alberto Torres se despertó en una camilla, mientras un hombre le realizaba masajes al tiempo que aplicaba crema desinflamante en todo su cuerpo. Cada cierto tiempo lo volvían a llevar a este sitio para curarlo: “entendí que estaban ganando tiempo, parece que derechos humanos, o alguien estaba reclamando”, comenta. En las mismas instalaciones del SIC, se levantaron certificados médicos sobre las condiciones de los prisioneros. En su caso el certificado con fecha 30 de septiembre de 1986 señaló que se encontraron hematomas en varias partes de su cuerpo; en su cabeza, párpados, muslos”.

El certificado añade que las lesiones se produjeron en un margen de tres o cuatro días  aproximadamente. Sobre el resto de detenidos, los certificados médico firmados por el doctor Rolando Castillo Ortega, no señalan lesiones. Alberto Torres añade que la aplicación de electricidad continuaba: “con la electricidad aplicada en el cuerpo mojado, se siente que los ojos se te van a salir de las cuencas. En esos precisos momentos alguien entró abruptamente, se acercó y mofándose dijo: ´Acabamos de matarle a tu Capitán Cerezo`”. El comentario de los agentes hacía referencia a la muerte de José Luis Flores, Robert Regalado y Sayonara Sierra, después de un operativo policial en la casa ubicada en la calle Manuela Sáenz y Abelardo Moncayo de la ciudad de Quito; esta casa estaba alquilada por el hermano de Fabián Moreno, Rubén. Al respecto de este tema, los informes oficiales señalan que tras las investigaciones realizadas a los cuatro detenidos se pudo localizar la casa “ubicada en la calle Manuela Sáenz Nro. 366 (entre Lallament y Abelardo Moncayo), sector del Colegio San Gabriel”. La Comisión de la Verdad debe resaltar que en ninguno de testimonios de estas cuatro personas se puede corroborar este informe oficial. Durante su estadía en el SIC, Luis Chávez también fue víctima de la complicidad de las autoridades civiles:

“vino el intendente y el secretario de ese entonces a coger nuestra declaración. El secretario es Juan Chiriboga, también hubo la presencia de un fiscal. O sea, delante del fiscal nos hacen firmar de que no nos han topado entonces el fiscal dice: ‘¿Te pegaron?’, le digo: ‘Claro, ¿no me ve?’. Entonces el otro me agarra de aquí fuertísimo y dice: ‘No le mientas al doctor, no le mientas, si no te hemos hecho nada’. Y el fiscal se puso pálido”.

En el informe final de la Policía en relación a las capturas de los cuatro ciudadanos se adjuntan las declaraciones de los detenidos. En todas éstas, que incluye la de Luis Chávez, están firmadas por el fiscal quinto de Pichincha, el doctor Fausto Villón Salinas.

Los cuatro detenidos fueron trasladados finalmente al Penal García Moreno. Luis Chávez recuerda que fue un viernes cuando les comentaron que finalmente los llevarían a dicho centro de detención: “hasta ese momento nosotros no habíamos comido nada, absolutamente nada, y tampoco [habíamos podido] dormir”. Por otro lado, solo cuando fueron trasladados a la cárcel, los detenidos tuvieron contacto con sus familiares. Su esposa comenta: “Nosotros no sabíamos nada, donde estaba, nada. Ya tenía sus hijas grandes, entonces cuando los pudimos ver, impresionante, casi irreconocibles, tenían golpes por todo lado, moretones”.

No obstante, aún en estas instancias, Antonieta Moreno, hermana de Fabián, grafica la angustia de la familia: “después supimos que Román [Luis Chávez] ya pasó al Penal, y mi hermano no asomaba, entonces fuimos con el Dr. Román con otra señorita de derechos humanos también y mi mamá, acudimos al SIC, a preguntar por él, entonces ahí recuerdo claramente este Sr. Santana, Holguer Santana, le hizo a un lado a los de los derechos humanos y dijo: ‘No’. Entonces él les dijo: ‘Bueno nada con ustedes, a ver, solo la mamá’. -¿Y usted quién es?-, me pregunta.

-Soy hermana. Entonces dijo: ‘Solo la mamá y la hermana pueden entrar’. Entramos a un cuartito que era un metro por metro recuerdo, era impactante era un cubículo; que apenas tenía el asiento donde lo encontramos a mi hermano sumamente golpeado, era monstruosa la cara, moreteado muy feo, todavía era deforme de los golpes que tenia; y tenia las manchas de los agujeros en los pulgares de la electricidad”.

Los detenidos pasaron dos años encarcelados. Leonardo Vera fue acusado por el intento de secuestro a Antonio Granda Garcés. Los demás implicados fueron procesados por asociación ilícita y finalmente fueron sobreseídos.

Anuncios

Una respuesta a “RELATOS – CASO RUMICHACA – PARTE II

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s