RELATOS – CASO MIGUEL TOSCANO II

PERIODISTA TORTURADO POR PRESUNTA VINCULACIÓN A GRUPO SUBVERSIVO


En Quito, el 10 de octubre de 1992, Miguel Toscano, en compañía de su hijo de ocho años, se encontraba pintando en las paredes la frase: “Qué fue”, “Qué fue” con la que promovía el periódico del mismo nombre que había creado con otros comunicadores y cuyo lanzamiento lo realizaba ese día, aprovechando los actos por los 500 años de Resistencia Indígena que habían sido organizados por la Casa de la Cultura Ecuatoriana.
En esos momentos, se le acercó una persona de uno de los grupos de danza y le pidió que colabore disfrazándose de “vaca loca”, un personaje popular caracterizado por un disfraz con aparejo de vaca y que tiene a su alrededor mecheros que se encienden al momento de actuar. “Yo estaba por ahí, de pronto dicen que el compañero que tenía que disfrazarse de vaca loca no había llegado, por lo cual me preguntaron si es que yo podía ayudarles, entonces vi lo mejor… estar en la marcha y promocionar el periódico y me disfracé de vaca loca con ese traje…”
Continuó pintando las paredes, desde la calle Santiago al norte, hasta llegar al sector de San Blas, en el centro histórico de Quito. Ya se había sacado el disfraz para cuando se realizaban presentaciones de grupos de danza en el lugar, momento en el que repentinamente llegaron tres camiones militares, de uno se bajó un oficial y procedió a detener a Andrea Stark, artista alemana. Miguel Toscano se identificó como vocero del periódico “Qué fue”, pidió explicaciones sobre lo que ocurría y debido a esta acción, los militares lo apresaron y lo subieron a la fuerza a uno de los camiones, junto a Joan Bagué, español; Jean Mar Duray, francés, y las ecuatorianas Susana Tapia y Amparo Ponce. Estas detenciones se dieron en el marco de un operativo llevado adelante por Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, y encabezado por el entonces ministro de Gobierno, Roberto Dunn, que tenía como propósito detectar posibles vinculaciones entre las FARC colombianas y grupos guerrilleros ecuatorianos.
Antes de ser llevado en el camión militar, Miguel Toscano pudo pedir a una compañera de trabajo que se encargue de su hijo. En el vehículo, fueron encapuchados con fundas de tela y golpeados; percibió que los trasladaron a un cuartel militar, ya que divisó la garita. “Después supimos que nos habían llevado al Batallón Pichincha, es decir al Pintado, no a la Av. Hugo Ortiz, donde ahora hay unos condominios, antes ahí había un cuartel, era la Brigada de Infantería Pichincha, que era la Brigada de Inteligencia”.
En el cuartel separaron a varones y mujeres. Él afirma que fue llevado al sector de los baños turcos, puesto que el piso y las paredes eran de baldosa. Lo esposaron con las manos hacia atrás y lo comenzaron a interrogar. Respondió que se encontraba en la Plaza de San Blas junto con los artistas, porque le habían pedido que se disfrace de vaca loca. “Entonces, me pegaron en la mano, se me paraban en las pantorrillas, y me decían: “¿qué hace para la guerrilla?”, y me pegaban, y empiezan a pisarme. Dijeron: “Nosotros ya averiguamos, vos eres el organizador de los asaltos a los bancos, tengo fotografías”. Y les digo: “por favor, yo soy otra persona”, ahí me metieron golpes en el estómago y en la cabeza”.
Los agentes que lo mantenían retenido le decían que habían ido a su casa y habían maltratado a su familia. Pero él sabía que sólo lo estaban atemorizando, pues hablaban de una esposa y él era viudo, vivía únicamente con sus padres y su hijo. Más tarde, le llevaron una chompa de su propiedad, lo cual lo asustó mucho. Después conoció que una delegación de la Casa de la Cultura Ecuatoriana se encontraba en las afueras del cuartel, habían traído ropa para los detenidos y reclamaban por su inmediata libertad.
“La segunda sesión fue más dura y me acusaron de pertenecer a Alfaro Vive y de ser guerrillero de Sendero Luminoso [organización político-militar de Perú]”. Posteriormente supo que Andrea Stark y Kléber Viera, su esposo, habían estado en Perú y se habían hospedado en la casa de una bailarina que era la pareja de Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso, a quien habían detenido tiempo atrás. Por esta razón, se los relacionaba con esa organización y así entendió la sospecha de fondo que motivó su detención.
“En la tercera sesión, ahí sí comenzaron las patadas; me abrieron los pantalones y me dieron una descarga eléctrica en los genitales. Yo me quedo quieto, después de eso ya no podía pararme, tenía muchas dificultades para moverme.
Todas las tres sesiones, me hicieron que rece y yo en ese tiempo era cristiano: me arrodillaba y empezaba a orar y eso hasta cuando me cansaba y me sentaban. La otra sesión, comenzaron con los golpes; a subirse encima mío y me seguían preguntando: quiénes eran los jefes, quién era el mayor guerrillero. Decían que era parte de las células que quedaban de Alfaro Vive. Me rastrillaron el arma en mi oído y me decían que me iban a disparar…”
Después de las sesiones de tortura fue puesto frente a una luz, en presencia de unas personas, entre las cuales se encontraba un médico que sin realizar ningún tipo de revisión, afirmó haberlo encontrado en buenas condiciones. Momentos más tarde fue obligado a declarar que no había sido víctima de ninguna clase de maltrato o tortura psicológica y que había recibido la alimentación correspondiente durante su estancia en el cuartel.
En la madrugada del siguiente día, 12 de octubre de 1992, efectivos militares lo embarcaron en un bus en el cual también estaban Joan Bagué, Susana Tapia y Amparo Ponce. Fueron conducidos al Centro de Detención Provisional (CDP) y horas más tarde, a las 10:00, fueron trasladados hasta la Oficina de Investigación del Delito de Pichincha (OID-P) en donde tuvo que responder ciertas preguntas, circunstancia en la que se abstuvo de mencionar las torturas que había sufrido, porque todavía se encontraba bajo control policial.
Al día siguiente, todos los detenidos fueron puestos en libertad, ya que investigaciones policiales descartaron su vinculación con algún grupo subversivo. De los detenidos, sólo Miguel Toscano fue sometido a torturas. En aquella época, el diario Hoy publicó una noticia en la cual Susana Tapia y Amparo Ponce dieron declaraciones sobre el estado físico en el que él se encontraba al momento que salió del cuartel militar. Tiempo después tuvo que practicarse una cirugía por un problema de salud que atribuye a las torturas a las que fue sometido.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s