RELATOS – CASO VICENTE GRIJALVA – PARTE I

MARINOS TORTURADOS POR DENUNCIAR CRIMENES COMETIDOS POR EFECTIVOS DEL ESTADO.

El capitán de corbeta Vicente Grijalva Bueno afirma que en octubre de 1985, el teniente Carlos Real “se encontraba investigando por su propia cuenta (de manera no oficial) un contrabando de armas (destinado a Jaime Toral Zalamea quien junto con otras personas brindaba seguridad a León Febres Cordero)”, que había ingresado por Colope, provincia de Esmeraldas. Sobre este asunto informó a sus comandantes del destacamento naval de Balao, tenientes Simón Assán y al propio capitán Grijalva, quienes le sugirieron que informara a Inteligencia Naval.

El 12 de octubre de 1985, en el interior de la Base Naval de Balao en Esmeraldas, a las 20:00 aproximadamente, fue asesinado el teniente de marina Arturo Sotomayor. Los hechos ocurrieron cuando estaba reemplazando en el puesto de guardia al teniente Carlos Real. El reemplazo había sido autorizado por el capitán Grijalva, el mismo que afirma que fueron miembros del Servicio de Inteligencia de la Marina quienes mataron a Arturo Sotomayor:

“¿Por qué no lo dejaron con vida si no era el objetivo el teniente Sotomayor? Porque simplemente los que entraron también eran de la Armada, eran del Servicio de Inteligencia y el teniente Sotomayor los reconoció”.

El lunes 14 de octubre del mismo año, Inteligencia Naval inició la investigación del hecho con la participación de los tenientes Oswaldo Campaña, Luis Chacón y Carlos Albuja. Luis Alberto Velasco, marino de la misma Base Naval, afirma que circuló la versión de que en el asesinato estuvo involucrado su compañero Élito Ermitaño Véliz Carriel y que fue ejecutado por miembros del Servicio de Inteligencia Naval (SERINT) -cuyo jefe era el contralmirante Francisco Viteri Silva- entre los cuales estaban, además, el teniente Fausto Morales Villota, los agentes Raúl Coello y Pedro Sagñay, y los sargentos Marco Pacheco y Luis Proaño. Según su testimonio, durante varios días Élito Véliz fue sometido a interrogatorios y torturas, en las que le aplicaron electricidad en el cuerpo y lo golpearon. Dice además que él le comentó -cuando estaba detenido- que: “El que lo asesinó al teniente Sotomayor fue el Departamento de Inteligencia de Quito a cargo de Fausto Morales. El marinero Véliz Élito lo dijo antes que se lo lleven a Quito al Hospital Militar a morir, como estaba torturado él me confesó los hechos diciendo que Inteligencia lo había matado”.

En las declaraciones ante los miembros del Servicio de Inteligencia Militar, como también lo afirma: Luis Alberto Velasco, Élito Véliz habría confesado que sí había tomado parte en el asesinato del teniente Sotomayor e involucró también al ciudadano Manuel Stalin Bolaños, alias Pedrito.

Dentro de las investigaciones, en la madrugada del 14 de octubre de 1985, en el barrio denominado Isla Piedad de la ciudad de Esmeraldas, efectivos de la Infantería de Marina del Ecuador realizaron un operativo e ingresaron al domicilio de Stalin Bolaños Quiñónez y lo detuvieron. Enseguida fue trasladado a la Base Naval de Balao e interrogado por el Subdirector de Inteligencia Militar, capitán Fausto Morales Villota, y los sargentos Sagñay y Coello.

Luis Alberto Velasco había estado de guardia en la Base Naval de Balao la madrugada del 16 de octubre de 1985, en el turno de 03:00 a 06:00 y había observado cuando los tres miembros de Inteligencia Naval torturaban a Stalin Bolaños en el área de oficinas. Relata que mojaron su cuerpo y le colocaron cables con corriente eléctrica. Él gritaba y pedía que mejor lo maten. Aproximadamente a las 04:00, Stalin Bolaños, debido al exceso de descargas eléctricas, golpes de puño y puntapiés en las diferentes regiones del cuerpo, falleció. Luis Alberto Velasco observó cómo los sargentos Sagñay y Coello cavaban una fosa en la parte posterior de la enfermería de la Base, luego los militares sacaron el cuerpo de la oficina y lo enterraron en esa fosa.

Por otra parte, el 4 de diciembre de 1985, alrededor de las 17:00, ocho militares detuvieron cerca de la ciudad de Quinindé, provincia de Esmeraldas, a Consuelo Benavides, militante del grupo Alfaro Vive Carajo (AVC), y a Serapio Ordóñez, campesino esmeraldeño que la había contratado como profesora para la escuela de su comunidad. Al día siguiente, los tenientes de la infantes de Marina Humberto Romero y Oswaldo Campaña, y los agentes de Inteligencia Naval Pedro Sagñay y Balter Prías, recibieron a los detenidos de manos de quienes les aprehendieron la víspera y, según testimonio de Serapio Ordóñez, les llevaron “hasta la población de Cube, donde los marinos tenían un campamento”, para luego trasladarlos hasta la ciudad de Esmeraldas.

Del Destacamento Naval de Balao, en Esmeraldas, fueron conducidos al Servicio de Inteligencia Naval en el Ministerio de Defensa Nacional en Quito, en donde los recibió el teniente Fausto Morales Villota y el cabo Mármulo Mogro. Serapio Ordóñez fue torturado y liberado el 8 de diciembre de 1985. En la tortura participó el suboficial Raúl Coello y conoció del asunto el sargento Marcos González, Jefe de la Agencia de Inteligencia en Esmeraldas. El cadáver de Consuelo Benavides fue hallado el 13 de diciembre con siete impactos de bala en la cabeza.

Años más tarde, en agosto de 1991, los agentes de Inteligencia Naval sargentos Balter Prías y Florencio Briones informaron lo que conocían sobre las muertes de Stalin Bolaños, Élito Véliz y Consuelo Benavides al capitán Vicente Grijalva Bueno, quien en diciembre, lo dio a conocer a su superior inmediato, el Comandante de la Primera Zona Naval, vicealmirante Tomás Leroux.

El vicealmirante Germán Yépez, Jefe de Estado Mayor, fue informado de la situación por parte del comandante Leroux y, en aplicación de procedimientos internos, le correspondía informar a quien fue comandante general hasta el 1 de abril de 1992, el vicealmirante Hugo Unda Aguirre.

Por otro lado, en febrero de 1992, Vicente Grijalva fue designado capitán de puerto en la ciudad de Puerto Bolívar, provincia de El Oro, y cumplió esas funciones hasta que fue relevado en octubre de 1992, junto con los tripulantes Juan Símbala Rugel, Luis Velasco Álvarez, Daniel Sáenz Vargas, Florencio Briones Cornejo, Freddy Chávez Cárdenas, José Chóez Ponce, Hugo Moreno Pinto, Freddy Arias Arellano, José Ahtty Morales y Hugo Martínez Reliche.

Los relevos se produjeron como resultado de una secuencia de denuncias por supuestas irregularidades cometidas por parte del grupo de marinos comandados por el capitán Vicente Grijalva.

Las acusaciones imputadas a los marinos comprendían cobros ilícitos por trámites, anuencia para que trabajadoras sexuales abordaran los buques, robo de mariscos, tráfico de combustibles o motores y contrabando de vehículos de lujo. Ninguna de esas acusaciones fue probada y más bien fueron negadas por los supuestos denunciantes.

Entre el 7 y el 16 de octubre de 1992, los marinos antes mencionados debieron comparecer al Servicio de Inteligencia Naval en Quito, donde fueron interrogados y torturados por los oficiales Fausto Morales Villota y Diego Sánchez, y los agentes Édgar Gavilánez, Marcos González, Luis Proaño, Segundo Artieda, Jorge Saltos, Agustín Novillo y Édgar Polanco. Los primeros en llegar al SERINT fueron José Ahtty, Freddy Arias y Hugo Moreno, quienes fueron trasladados hasta el Agrupamiento Escuela de Inteligencia Militar (AEIM), en las cercanías a Quito, donde se les sometió a interrogatorios bajo tortura durante los tres días que permanecieron en ese lugar.

Hugo Moreno relata que:

Cuando aún me encontraba en servicio activo, informé las novedades suscitadas en Inteligencia Naval. [Di] cuenta de la forma en que se llevó a cabo la supuesta entrevista, en la que se violó los derechos humanos al recibir torturas psicológicas y físicas, con las que trataban de obtener falsedades a la fuerza al no dárseme de comer durante tres días y mantenerme encerrado en un calabozo, con los ojos vendados en un lugar que pertenece al AEIM. Este informe se envió al Jefe del Servicio de Inteligencia Naval pasando a ordenarme un careo con el teniente Diego Sánchez. Las declaraciones se me obligaron a firmar por dos ocasiones con los ojos vendados.

Y añade que ya en el SERINT:

Recibí la orden del sargento Édgar Polanco. Nos esperaban el sargento Segundo Artieda y el sargento Luís Proaño en un jeep. Ordenaron que nos acostáramos en el suelo para amarrarnos las manos, vendarnos los ojos con cinta y ponernos una capucha blanca para recluirnos en una celda de concreto que quedaba en un subterráneo, sin recibir alimentos. El 8 de octubre de 1992, los sargentos Segundo Artieda y Marcos González me presionaban a que declarara contra el capitán Vicente Grijalva. El 9 de octubre del mismo año procedieron a sacarnos el sargento Segundo Artieda y el suboficial Agustín Novillo hasta la Comandancia de Marina. Al entregarnos nuestras declaraciones pude constatar que no coincidía con lo que yo había hablado; al expresar su inconformidad, le dijeron que si quería reclamar lo haga ante la Inspectoría General, porque ellos habían ordenado las investigaciones”.

El 14 de octubre del mismo año, los sargentos Juan Símbala, Luis Alberto Velasco, José Manuel Chóez y Daniel Sáenz, se presentaron en el SERINT. Este último refiere que:

Ese día ya teníamos conocimiento de lo que le había pasado a Hugo Moreno y el sargento Arias, los habían tenido encerrados, ya habían actuado [entidades de] los derechos humanos, entonces nosotros llegamos temerosos a la Comandancia General de Marina y nos hicieron lo mismo: nos subieron al sexto piso, nos interrogaron, nos pusieron una pistola encima, no recuerdo quiénes eran estas personas pero del que sí me acuerdo es del teniente Sánchez, él incluso a mí me dijo: ‘eres un delincuente’. Me dice: ‘cámbiate de civil que vas a ir donde tu compañero, Hugo Moreno’. Pasaron diez minutos y llegó un radiograma, una orden de que a los que nos encontrábamos ahí, incluido yo, nos regresen a la ciudad de Guayaquil, y suspendieron el traslado a la AEIM, eso queda en Conocoto. Entonces llega la disposición y me dicen: regrésese al camarote, tome el sobre y váyase a la ciudad de Guayaquil. Y me regresé a la ciudad de Guayaquil a esperar solamente la disponibilidad”.

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5 Respuestas a “RELATOS – CASO VICENTE GRIJALVA – PARTE I

  1. El delito por el que les dieron la baja de la Marina fue por irregularidades cometidas en Puerto Bolivar como es que Usted habilmente mezcla el caso Consuelo Benavides que sucedio 7 años antes, las irregularidades fueron reales investigadas por la inspectoria de la Armada
    No tiene que ver la una cosa con la otra esto es un engaño o una cortina de humo.

    • Buenas Tardes.
      Al decir usted, creo que se refiere a mi.
      En caso de ser así debo recordarle que yo no he escrito ni una sola palabra de lo publicado y al parecer muchas personas aún no logran entender la misión de este blog hablando de los RELATOS.
      Relatos publicó las versiones de las personas a las que se pudo encontrar, los que dieron la cara, los que no tuvieron miedo y decidieron mejor quedarse callados y las versiones de quienes quisieron participar de las investigaciones y esclarecimiento de todos los casos publicados.
      Asimismo la misión del blog era dar a conocer estas versiones para que quienes se sienten afectados o aludidos y se encuentran fuera del país sepan que se está realizando en Ecuador aun las investigaciones y también se está esperando que aparezcan más personas involucradas.
      Si usted o ustedes conocen algo sobre este caso o sobre algún otro caso, sería conveniente que se acerquen a las oficinas de la comisión de la verdad y exponga su versión para que así se logre castigar a los verdaderos responsables, pero si se esconden o escudan tras falsos correos no logrará o lograrán absolutamente nada.
      Espero haber aclarado la misión del blog y también aclarado que es lo que se ha expuesto en el mismo.

      Saludos.

  2. Estimado Editor

    Precisamente el problema es que se publica lo que escribe cualquier ciudadano en su beneficio y luego esto se lo cree como una verdad.
    Grijalva ha engañado a muchas personas con estas “denuncias” inclusive al propio Presidente Rafael Correa donde aparece como una victima, porque no denuncio esto en el momento en que se dieron los hechos y tuvo que esperar 7 años para hacerlo público una vez que se descubre las irregularidades que estaban cometiendo en Puerto Bolivar.
    Preguntele si alguien lo ha torturado o le ha tocado un pelo a el como quiere aparentar en sus escritos.
    Esto nace por las denuncias que los camaroneros de el Oro presentan al Ministro de Defensa de Esa epoca Gral Jorge Gallardo Roman.
    Luego de las investigaciones la Inspectoria General de la Armada toma accion y decide separar estos malos elementos de la Institucion, es ahi que estas personas se Victimizan y sacan a relucir situaciones pasadas escudandose en esto para hacer creer a la ciudadania que fueron torturados por algo que supuestamente vieron 7 años atras, no le parece absurdo.
    Sabe Usted porque Grijalva lo nombra al Valm Tomas Leroux Comandante de La Primera Zona Naval en sus escritos porque El le manejaba una camaronera Personal con los miembros y los recursos de la Institucion.
    Mire como comienza su escrito data de 1985 y habilmente lo mezcla con lo que sucedio en 1992 cualquiera que se detiene a leer este escrito se va a dar cuenta que esto es un Engaño para solicitar una buena indemnizacion Económica.
    Esto es Justicia? Esto debe estar siendo investigado como un caso de Lesahumanidad? Si hay que investigar y sancionar los casos de lesahumanidad pero objetivamente y todos y cada uno por separado sin mezclar actos ilícitos con situaciones que sucedieron tantos años atras al final la justicia brillara si no es en la tierra sera en el cielo.

    • Buen día.

      Veo que aún no entiende la finalidad de este blog. Pero ya son cuestiones que yo no puedo dedicarme a explicar persona por persona.
      Si desea que publique su versión del caso, con gusto lo haré. Envieme a mi correo con sus datos su versión del CASO Grijalva y yo lo publicaré. Pero con nombres y apellidos de quien escribe esta versión para que todos sepan de quien se trata.

      En este blog no se trata de culpar o no a nadie, simplemente que se conozca la historia relatada por una persona sobre determinado CASO, para que personas como usted se enteren y también puedan dar la cara y corroborar o desmentir lo que se ha relatado. Y asimismo como se le dio espacio a esa persona también pueden tener espacio todos.

      Saludos.

      Gracias.

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