RELATOS – CASO FONSECA – PARTE I

TORTURA A EMPLEADO CIVIL DE LA DIRECCIÓN DE AVIACIÓN CIVIL

 

Las acciones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han generado en la última década un conjunto de situaciones en la frontera norte de Ecuador que han exigido un especial despliegue de las fuerzas de seguridad ecuatorianas. A partir del año 2000, la presunta circulación o presencia de efectivos de las FARC en territorio ecuatoriano, intensificó los mecanismos de investigación a cargo del Servicio de Inteligencia, encaminados a determinar los vínculos que dicha organización establecía en el país y el eventual reclutamiento de ciudadanos ecuatorianos con miras a obtener apoyo de diversa índole.

Bajo sospecha de una presunta vinculación con las FARC, Carlos Alfonso Fonseca Murillo, empleado civil de la Brigada de Apoyo Logístico Nº 25 de Quito, fue detenido el 4 de abril del 2003 y trasladado al Instituto Geográfico Militar de la misma ciudad, donde funcionaba la Central de Inteligencia Quito (C.I.Q.), con fines investigativos, ya que hace un tiempo había recibído la visita de un presunto militante de las FARC.

En febrero del año 2001, en Quito, Raúl Mata Iza, presunto integrante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), acudió a la Brigada de Apoyo Logístico Nº 25 y contactó con el empleado civil Carlos Alfonso Fonseca aduciendo que venía de parte del ex-militar del ejército ecuatoriano Raúl Vásquez, para solicitarle que realizara un trabajo de metal-mecánica.

Carlos Alfonso Fonseca Murillo le proporcionó la dirección y número telefónico de su domicilio donde tenía su taller particular, ubicado igualmente en Quito, en la ciudadela Fuentes Cristalinas, calle Sendero de los Aristas lote 25. Raúl Mata luego de varios días tomó contacto telefónico con Carlos Alfonso Fonseca a fin de que realice un trabajo, el que fue entregado quince días después. En los meses siguientes le solicitó dictar un curso sobre Artesanía Industrial a un grupo de personas en Lago Agrio, a lo que en primera instancia se negó porque no disponía de tiempo. Luego Raúl Mata volvió a llamar insistiéndole que podía esperar hasta que obtenga una licencia en la institución para la que trabajaba y, en esos términos aceptó dictar el curso para lo cual se trasladaron, en agosto de 2001, a un poblado desconocido. Tiempo después supo que estuvo en territorio colombiano ya que cuando preguntó donde se encontraba una persona le manifestó “al frente está su país”.

En abril de 2002, Raúl Mata nuevamente le solicitó a Carlos Alfonso Fonseca la realización de un trabajo que consistía en hacer espaldares para mochilas, el mismo que fue ejecutado y entregado en octubre. Además, en febrero de 2003 le pidió nuevamente asesoramiento para la instalación de un taller industrial en Lago Agrio. Luego lo visitó en su domicilio y le pidió que lo acompañe a ver una maquinaria. Lo dejó más tarde en su casa y le dijo que quería que le acompañara al terreno dispuesto para la instalación del taller. El 4 de abril de 2003, Carlos Alfonso Fonseca, se encontró con Raúl Mata a pocos metros de su domicilio en Quito, para trasladarse a Lago Agrio a supervisar la construcción del taller industrial.

Mientras se acercaba a la camioneta color roja con furgón blanco, de propiedad de Raúl Mata, que los esperaba, fue detenido. “Fui abruptamente sometido por la espalda por dos elementos que inmediatamente me pusieron una capucha en la cabeza y me ingresaron hacia el interior del vehículo en la cabina, hacia el piso, y me apretaron con el pie sobre el cuello”.

Cuando arribaron al sitio, procedieron a bajarle del carro y por un descuido de los raptores observó la fachada del edificio al que fue llevado, se trataba del Instituto Geográfico Militar donde funcionaba la Central de Inteligencia Quito cuyas instalaciones se ubicaban “en la parte baja, al lado de la imprenta”, según René Germánico Paredes Marqués, está ubicado en el sector El Dorado en Quito. Los oficiales a cargo de la unidad eran el coronel Merizalde, el teniente coronel Rómulo Paredes Marqués y el mayor Édison Patricio Pozo Naranjo. En ese lugar trasladaron a Carlos Alfonso Fonseca a una habitación y le colocaron “una funda de tela y me pusieron cinta de embalaje alrededor de mis ojos”.

Según refiere, para interrogarlo le propinaron “golpes de puño en las costillas, en el hígado, en la columna, en el cuello, me pisaban los pies, me sacaron la ropa, plenamente hasta dejarme desnudo me comenzaron a lanzar agua helada y me decían ‘ahora sí dinos todo, qué has hecho, qué robaste, qué llevas, qué traficas, dónde tienes la droga, dónde tienes el armamento? me seguían golpeando, me pisaban con los talones en las puntas de los pies y frotaban los pies al punto de moretearme, de sangrarme, trajeron unos dos bornes de cables, me conectaron en los dedos de los pies decían ‘mójale, mójale todo y ponle la corriente’ y no sé si me pusieron o no me pusieron; pero no llegué a sentir corriente, de ahí traían elementos contundentes, no sé de qué tipo, pero me supongo que eran forrados de tela y me golpeaban en las costillas me hicieron sentar y comenzaron a darme con algún elemento redondo metálico, me daban en el cerebro”.

Al mismo tiempo que Carlos Alfonso Fonseca Murillo se encontraba detenido, el teniente Giovanni Mosquera investigado por su presunta vinculación con las FARC es trasladado también al Instituto Geográfico Militar donde funcionaba la Central de Inteligencia Quito (C.I.Q.):

“cuando llegué observé que se encontraba la camioneta roja con el furgón blanco procediendo a hacerme ingresar en una sala para un interrogatorio que duraría toda la noche hasta el día siguiente al ingresar escuché en otras salas, presumo que torturaban a varios hombres, digo esto por los gritos desgarradores. Escuchaba que decían ‘por qué dices que no le conoces al teniente Mosquera, a ver, él es el que lleva las armas, confiesa, di que sí le conoces, ¿él es tu jefe, verdad?”. Sobre la presencia del teniente Mosquera en las instalaciones antes mencionadas, el Teniente Coronel del Ejército René Paredes Marqués manifestó lo siguiente: “me acuerdo, que a un teniente Mosquera en ese tiempo se lo llevó allá, se lo entrevistó ahí, en la sala de investigaciones de la unidad”.

…CONTINÚA

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