RELATOS – CASO WILSON HOMERO VARGAS

ESTIBADOR HERIDO DE BALA POR UN POLICÍA

El 25 de junio de 2006, en Huaquillas, provincia de El Oro, Wilson Homero Vargas, quien se desempeñaba como asistente de chofer de un tanquero de combustible, fue herido por impactos de bala realizados por efectivos policiales. Según relata Lidia Vargas, su madre, aquella noche, alrededor de las 22:30, su hijo salió a cumplir un compromiso para transportar tanques de gas acompañado de dos personas más.

Mientras trasportaba la carga, el vehículo en el que viajaba fue interceptado por elementos de la Policía Nacional quienes estaban, según dicen los periódicos, “al mandato del Intendente Noblecilla de Machala”. La Policía, en ese período, realizaba constantes controles y operativos para evitar el contrabando de combustible hacia Perú.

Lidia Vargas manifiesta que aquella noche “a lo que llega la Policía comienza a echar bala, y ellos se bajan del carro corren como saliendo al carretero. Y ahí ha estado la Policía, y ya no pueden salir y les disparan y le meten a Wilson Homero Vargas cinco balazos, uno en cada pierna, en el brazo, otro que le da en el pulmón y un impacto de bala en el abdomen la que le va dañando todo, la vesícula, los intestinos; es la que más daño le hizo”. Un miembro de la Policía, amigo de Wilson Vargas, lo trasladó al hospital Teófilo Dávila. Su madre que se encontraba en Huaquillas, apenas se enteró de la situación, salió hacia Machala y recuerda que lo encontró “tirado en una mesa, sin nada, desnudito y sangrando. Ni siquiera podía mirar, sólo me escuchaba”.

Por la gravedad de su estado fue sometido a varias intervenciones quirúrgicas y, según una nota de prensa: “Wilson Vargas, de 30 años de edad, se encuentra postrado en el hospital de esta ciudad, desde el domingo 25 de junio anterior en que fue ingresado víctima de heridas causadas con arma de fuego. El caso es delicado, tanto que el viernes 4 de los corrientes fue sometido a la octava intervención quirúrgica para tratar de evitarle complicaciones y un posible desenlace fatal”

Su madre recuerda que todos los procesos de recuperación y cuidados tras las cirugías fueron complejos. “Cincuenta días no comía, ni agua, ni nada. Todo tenía abierto, teníamos que estarle cambiando, cada 10 minutos, los pañales, ya no había ni cómo dejarlo solo”.

Uno de sus riñones, tuvo que ser extirpado. Se le practicó una colostomía para que pudiera evacuar sus desechos orgánicos. Pese al conjunto de serias complicaciones de su salud logró salvar su vida, aunque quedó afectado por una incapacidad física que desde entonces impide a Wilson Vargas realizar cualquier tipo de trabajo, según lo expresa su madre, que además menciona que su hijo vive en la ciudad de Milán, Italia, en condición migratoria especial y a base del apoyo que recibe de las instituciones locales para su recuperación.

Lidia Vargas presentó una acusación particular contra el Intendente Noblecilla y dos policías. El proceso judicial no tuvo el debido impulso porque “casi no he oído nada, porque se dejó pasar el tiempo”.

Al respecto, los medios de comunicación de la ciudad de Machala registraron, en su oportunidad, la separación del cargo del Intendente de Policía “que a punta de bala trató de frenar el contrabando”.

Se llevó el caso ante la Comisión Diocesana de Derechos Humanos de la provincia de El Oro sin obtener resultados favorables.

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