RELATOS – CASO TERRANOVA2 – PARTE I

ASALTO A LA JOYERÍA TERRANOVA 2, UBICADA EN EL CENTRO COMERCIAL EL BOSQUE DE QUITO.

La ciudad de Quito, capital del Ecuador, tiene un millón quinientos mil habitantes, aproximadamente. Es la sede del gobierno nacional y un centro económico referencial que ha generado un alto nivel de demanda en el mercado, por lo que existe concentración de diferentes negocios ubicados en zonas estratégicas comerciales de la capital.

Como centro económico y financiero, Quito ha atraído a un alto flujo de migrantes de provincia así como de países extranjeros especialmente de Colombia y Perú. Este fenómeno, en sus aspectos negativos, ha agravado problemas sociales como la pobreza, el desempleo y la delincuencia.

En la actualidad hay en la ciudad bandas criminales integradas por ciudadanos nacionales y extranjeros. Del informe del Observatorio Metropolitano de Seguridad Ciudadana se desprende que en el distrito metropolitano de Quito, en relación con años anteriores, en 2008 existió un incremento en la delincuencia, especialmente en el robo de automotores, delitos contra la propiedad las personas.

Un ejemplo de ello, fue asalto a la joyería Terranova 2 ubicada en el centro comercial El Bosque al noroccidente de Quito, perpetrado el 16 de marzo de 2008, antes del mediodía, por siete sujetos que ingresaron con fusiles de alto calibre. A partir de ese momento, la Policía Nacional inició operativos para aprehender a los responsables del delito. El 25 de marzo de 2008, en el sector de Carapungo, al norte de Quito, Miguel Alexánder Cadena Polanco fue detenido por el policía Segundo Telmo Morillo por conducir su vehículo en estado etílico.

Fue llevado a una dependencia policial en el mismo sector, para la respectiva prueba de alcoholemia. Minutos después vio ingresar su vehículo conducido por un efectivo policial y en la parte posterior del automotor iban dos ciudadanos colombianos: Luis Franzueth Bastidas León y José Asdrúbal Granada, con quienes había estado libando al momento de su detención. Los policías adujeron que encontraron dos revólveres calibre 22 en el interior del vehículo, por lo que decidieron trasladar a Miguel Alexánder Cadena Polanco, Luis Franzueth Bastidas León y José Asdrúbal Granada a la Policía Judicial de Pichincha ubicada en las calles Vicente Ramón Roca y Juan León Mera, al norte de Quito.

En la institución policial, Miguel Cadena Polanco fue interrogado y solicitó someterse a pruebas dactiloscópicas y de parafina para deslindar su responsabilidad sobre la tenencia de las armas, ya que no conocía su procedencia, diligencia que no se llevó a cabo. Luego se les practicaron exámenes médicos a los tres detenidos, y en horas de la noche fueron llevados a unas celdas situadas en el mismo edificio de la Policía Judicial.

El 27 de marzo del mismo año, mientras la subteniente Silvana Enid Barreiros Tumipamba y el cabo Gonzalo Ramiro Rivera Núñez se encontraban de guardia, y tras una petición del mayor Diego Erazo al agente fiscal del Distrito de Pichincha, Patricio Navarrete Sotomayor para interrogar a los detenidos, agentes vestidos de civil, sacaron de sus celdas a Miguel Alexánder Cadena Polanco, Luis Franzueth Bastidas León y José Asdrúbal Granada y los llevaron al sexto piso del edificio de la Policía Judicial, donde se encontraban las oficinas del Grupo de Inteligencia y Apoyo Operacional (GAO). En este lugar, a Miguel Cadena le vendaron los ojos con papel periódico y cinta aislante.

Los agentes los interrogaron sobre el paradero de las armas y las joyas, les acusaron de ser los asaltantes de la joyería Terranova 2. A Miguel Cadena Polanco le obligaron a mantener los brazos extendidos mientras lo golpeaban con un palo en las costillas. Los agentes cuestionaban su nacionalidad, pensaban que era colombiano. Luego lo llevaron a una habitación, “me esposaron las manos hacia atrás, me hicieron acostar boca arriba, pusieron una silleta sobre mi cuerpo, y se sentó una persona, me pusieron un trapo húmedo y comenzaron a echarme agua por la boca y la nariz. Trataban de ahogarme. Cuando sienten que la persona está tragando el agua, con el puño dan golpes en el estómago para que se regrese el agua y pueda ahogarme. Procedieron a cambiar el agua por gaseosa. Eso fue terrible. Cuando el líquido ingresa por las fosas nasales, se sienten clarito las burbujas en el cerebro. Fue desesperante”.

Mientras tanto, otro agente se paró sobre sus tobillos para inmovilizarlo y una mujer le pisó los testículos. Todo al mismo tiempo. Luego “el policía Héctor Díaz me llevó al baño, me hizo lavar las manos. Después me ingresaron nuevamente a la habitación, en donde vi la silla de la cual me estaban botando el agua, allí estaba sentado un hombre corpulento, alto, de tez blanca, que como capitán Hitler Martínez, que estaba con un ordenador portátil, en el cual estaban pasando el video del asalto de la joyería Terranova; me hicieron acercar y me dijeron: “este eres tú. Le dije no: ese no soy”.

En vista de su situación, Miguel Alexánder Cadena Polanco decidió dar una dirección falsa, indicando que él y los dos ciudadanos colombianos habían dejado las armas en el sector de Carapungo donde fueron detenidos, y que en Solanda (un barrio al sur de la ciudad) habían escondido las joyas.

El capitán Hitler Martínez dio la orden para que se realizaran las investigaciones, y el reconocimiento del lugar. Después le quitaron la venda de los ojos, las esposas, le hicieron lavarse las manos, y en esos momentos pudo observar a otros de sus perpetradores: el sargento primero Manuel Pinto y una mujer. En horas de la madrugada del 28 de marzo de 2008, los agentes sacaron a Miguel Alexánder Cadena Polanco de las instalaciones de la Policía Judicial de Pichincha, y lo embarcaron en una camioneta junto con los sargentos primeros Héctor Díaz y Manuel Pinto, el capitán Hitler Martínez y el policía Jorge Muñoz Chiles. Mientras tanto, en otro vehículo, iban la subteniente Ana Erazo y el sargento primero Elmer Antonio Ordoñez Calero.

Llegaron al sector de Solanda, y Miguel Alexander Cadena Polanco “no sabia como explicarles la dirección, les dije que yo no conocía la ciudad de Quito. Les hacía dar vueltas por la parada de los buses de Solanda. Luego logré divisar un patio, como vi bastantes casas les dije por este sector es. Ahí me amenazaron, me dijeron que si estaba mintiendo me van a matar, les dije ‘no, a mí me trajeron para acá, yo realmente no sé exactamente a qué casa entraron, a mí me dejaron en el vehículo’. Yo lo que pretendía era que pase el tiempo y que al siguiente día mis padres, mi mujer sepan que algo estaba pasando conmigo, esa fue mi intención. Luego llamaron por teléfono a equis personas, se acercaron, les hicieron ir hacia la camioneta, me vieron por la ventana, les preguntaban que si sabían algo de mí, ellos respondían que no, que no me habían visto”.

Luego de dejarla dos personas en Solanda, el detenido y los agentes se dirigieron a Carapungo. Miguel Alexánder Cadena Polanco los llevó al mismo sitio donde fue detenido, de igual manera, les dio una dirección falsa y los agentes no encontraron nada. Luego hicieron otra llamada telefónica y vinieron unas personas a las que les preguntaron si conocía al detenido, quienes negaron reconocerlo.

CONTINÚA…

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