RELATOS – CASO LA TOLA – PARTE II

MORADOR DE LA TOLA, PROVINCIA DE ESMERALDAS, EJECUTADO POR MIEMBROS DE LA MARINA DURANTE UNA MINGA.

María Rosa Montaño Rodríguez que se encontraba en el lugar recuerda que “al momento que llegó [el teniente Gonzalo Lemos] nosotros le pedimos que suba para dialogar que nos explicara la razón por la que se llevaban las canoas y él no quiso escuchar y ordenó que atacaran. Entonces nos empezaron a disparar en contra de todos los habitantes de la parroquia que se encontraban en ese momento en el muelle”.

Uno de los disparos hirió a Idis Julio Wenceslao de la Cruz Jiménez que cayó al piso. Su hermana Berenice de la Cruz Jiménez afirma que “uno de los marinos le hizo un tiro por debajo del techo de la canoa y le llegó a mi hermano, él corrió como unos cuatro metros, pero parece que la pierna se le adormeció y él cayó. A lo que él cayó, subieron unos 10 marinos, la gente corrió, porque llegaban y le daban a los chicos que alcanzaron, ahí los tundeaban [golpeaban] con la metralleta, los pisoteaban, y de abajo llegaron e hicieron otro tiro, pero ese tiro parece que pegó sobre la subida del muelle, y la esquirla le cayó en la otra pierna a mi hermano, que le hizo el otro hueco aquí [alrededor de la ingle], como que fue a agarrarle la vena, ahí que estaba acostado, ahí [se] quejaba: ‘¡ayúdenme, ayúdenme!’, y la gente se corría”.

Berenice de la Cruz Jiménez se acercó a auxiliarlo, “cuando llega el marino, y me encañona, y me dice: ‘¡retírate de ahí antes que te mate!’, le digo: ‘¡déjamelo recoger que es mi hermano que se está muriendo, míralo que está muriendo!’, y así desnuda, porque yo llevaba la blusa en la mano para meterle el tapón, [le digo:]‘¡déjamelo recogerle!’, [el marino le repite]: ‘¡retírate o te mato!’ (…) Llega un señor y me dice: ‘vente, vente’, le digo: ‘¡no! se esta muriendo mi hermano’, y la gente [le decían al marino:] ‘¡déjalo recoger!’… ”.

Mientras Idis Julio Wenceslao de la Cruz Jiménez se desangraba en el muelle, Darío Quiñonez morador de La Tola intentó ayudarlo, pero no se lo permitieron. Los marinos lo amenazaron con dispararle, “la cabeza me la pisaban ellos me decían: ‘agacha la cabeza’, y me cogían y me pisaban; a lo que yo no agacho la cabeza ¡pac! me meten un cachazo [golpe con la parte posterior del fusil] y me pisaron”.

Luis Quiñónez también intentó recoger el cuerpo de Idis Julio Wenceslao de la Cruz Jiménez: “los marinos no dejaban acercarse a nadie, les apuntaban a todo el mundo, como me apuntaron con el arma yo cogí del muelle y me tiré abajo al fango, me daba miedo que me dispararan a mí también, nosotros lo queríamos agarrar pero no lo dejaban”.

Berenice de la Cruz Benítez refiere que cuando los marinos “ya vieron que mi hermano no se movió [dijeron]: ¡ya regresamos!”. Idis Julio Wenceslao de la Cruz Jiménez había muerto.

Apenas salieron del lugar los cerca de treinta marinos, los familiares y amigos del fallecido levantaron su cuerpo, encontrando bajo éste siete casquillos de bala que fueron entregados a la Policía Nacional y, posteriormente, a la Fiscalía.

La población de la parroquia La Tola al conocer que Idis Julio Wenceslao de la Cruz Jiménez había muerto, protestó y lanzó piedras a las instalaciones del retén naval y pintaron en la pared exterior: “Lemos Acesino [sic] a un pescador”; desalojaron a los marinos que estaban dentro del retén -los mismos que no sufrieron daños-, el pueblo los entregó, en el mismo lugar, al Grupo Especial Movilizado Antinarcóticos de la Policía (GEMA) que intervino para controlar los incidentes.

Según el Director de Inteligencia Naval, Marcelo Bohórquez Flores que conoció del hecho, debido a que la población se encontraba enardecida y para evitar mayores incidentes, por orden del señor comandante de Operaciones Norte, todo el personal se retiro del lugar quedando las instalaciones del retén naval de La Tola en abandono.

Por su parte, el personal de la Marina afirmó, sobre los sucesos, que “los pobladores de la parroquia La Tola, por la detención de dos embarcaciones tipo canoa de montaña que presuntamente serían utilizadas para el tráfico ilícito de combustible hacia territorio colombiano, ocasionó el descontento y malestar de los moradores de este sector, vista en su gran mayoría estas personas basan sus ingresos económicos y mantienen la economía de este sector, por el tráfico ilícito de combustible, produciéndose enfrentamientos con el personal militar y generando la muerte de un ciudadano de esta localidad, además que ocasionó el saqueo y destrucción de bienes materiales pertenecientes al Retén Naval de La Tola”.

El 7 de octubre de 2007, se le realizó una autopsia al cadáver de Idis Julio Wenceslao de la Cruz Jiménez que determinó como causa de muerte el impacto de bala en el muslo a la altura de la ingle lo que le causó una hemorragia aguda y paro cardiorespiratorio.

En el informe de balística de los siete casquillos y una ojiva, se concluyó que fueron percutidas por la misma arma de fuego, un fusil o una carabina calibre 223 (5,56 mm), de uso militar. La orden de patrulla fluvial entregada a los marinos el día anterior a los hechos, describe como misión: realizar patrullaje y control de actividades ilícitas. Entre las instrucciones se detalla: confiscar las evidencias y llevarlas a Batallón de Infantería de Marina de San Lorenzo, y si hubiera heridos llevarlos a que reciban atención médica. Sin embargo, según las declaraciones y testimonios de los moradores del sector La Tola, los marinos no permitieron que se le brinde auxilio a Idis Julio Wenceslao de la Cruz Jiménez y tampoco éstos les prestaron primeros auxilios.

Por otro lado, los marinos no encontraron combustible alguno en las canoas. Los familiares de Idis Julio Wenceslao de la Cruz Jiménez iniciaron un juicio en contra de los marinos que participaron en el hecho, en el Juzgado Sexto de lo Penal de San Lorenzo y Eloy Alfaro. El 30 de octubre de 2007, el juez dictó auto de prisión preventiva en contra de los tenientes Cristian Cassagne y Gonzalo Lemos. El doctor Luis González, agente fiscal del distrito de Esmeraldas, interpuso un recurso de apelación al Auto Inhibitorio que exhorta a que dicho proceso, del juzgado a su cargo, pase al juzgado penal militar de la tercera Zona Naval de Esmeraldas. En la actualidad, el proceso judicial se encuentra en trámite en esta última instancia legal.

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