HISTORIA – EL DUQUE DE ALBA

EL TERROR EN LA COLONIA ESPAÑOLA DE LOS PAÍSES BAJOS.

DUQUE DE ALBA

En 1566 se produjo en los Países Bajos un gran levantamiento popular  contra la dominación de España, atizado por la crisis económica y la intransigencia religiosa de las autoridades hacia el calvinismo profesado por buena parte de la población. Aunque la regente española Margarita de Palma tenía la revuelta prácticamente dominada, el influyente militar don Fernando Alvarez de Toledo y Pimentel, duque de Alba, convenció al rey Felipe II de que era precisa una acción de escarmiento contra los rebeldes. Así fue como decidió el envío a los Países Bajos de una expedición militar concebida por Felipe II como una autentica cruzada contra un pueblo herético y rebelde; el mismo duque de Alba la comandaría.

La expedición llegó a Países Bajos a fines de 1567 y Alba distribuyó estratégicamente a sus tropas. Después convocó a los nobles que más se habían calificado en la  rebelión contra España e hizo prender a sus líderes, los condes de Egmont y Horn. Se instituyo un tribunal sumarísimo, que no tardó en ser conocido como Tribunal de la Sangre y que condenó e hizo ajusticiar a Egmont y Horn; comenzó entonces una interminable sucesión de arrestos, condenas de muerte y confiscaciones; todo un aparato de represión sistemática y terror se puso en marcha. A pesar de la brutalidad empleada, la resistencia antiespañola se agudizó, encabezada por el príncipe Guillermo de Orange, lo que dio lugar a que el conflicto pronto adquiriera carácter de campaña militar. Para gravar aun más la situación, el duque de Alba impuso la alcabala, un tributo del 10% sobre todas las mercancías. La insurrección se extendió por todo el país y las provincias del norte reconocieron como estatúder (cargo equivalente a jefe de gobierno) a Guillermo de Orange. La guerra se generalizó. Al duque de Alba le constó grandes esfuerzos y muchas bajas tomar Mons y Malinas; después de graves pérdidas ocupó Harlem, baluarte de los calvinistas y exterminó a la mayoría de sus defensores, pero sus tropas fracasaron en Alkmaar y su escuadra fue derrotada. Por fin Felipe II se dio cuenta que la represión estaba condenada al fracaso y que solo un cambio de política le permitiría recuperar la autoridad en la región.

Aunque para España era ya demasiado tarde y perdería los Países Bajos años después, el duque de Alba fue sustituido. Dejaba tras de sí un reguero de terror y odio hacia España. Durante generaciones, dicen que todavía hoy, a los niños holandeses y flamencos les amenazaban tus padres diciendo: Pórtate bien, o te llevará el duque de Alba.

El duque de Alba, encargado de sofocar la rebelión de los Países Bajos, fue un hábil guerrero y participó en las grandes campañas de Carlos V y Felipe II.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s