HISTORIA – DUQUE DE RICHELIEU

ARMAND DU PLESIS, EL CARDENAL QUE MANTUVO A RAYA A LOS NOBLES DE FRANCIA.

DUQUE DE RICHELIEU

A los veintinueve años había sido nombrado ya obispo y a los treinta y uno era secretario de estado para la guerra. Poco después la Santa Sede lo hacía Cardenal y en 1634 con treinta y nueve años de edad, el rey Luis XIII de Francia le encomendó la dirección de la política del reino como presidente del Consejo Real. Se llamaba Armand du Plesis, cardenal y duque de Richelieu y en los siguientes dieciocho años dominaría la historia de Francia, siempre al servicio de su rey pero con mucho más poder que él. Quienes más sufrieron los rigores de su autoridad fueron los nobles, a quienes Richelieu determinó desde el principio someter al rey. En 1626 hizo ejecutar al conde de Chalais, quien dirigía una conjura que pretendía poner en el trono a Gaston, hermano de Luis XIII. La ejecución de Chalais fue particularmente cruel; sus amigos intentaron salvarlo comprando al verdugo, que no se presentó ni pudo ser hallado. Cuando todos esperaban el indulto, Richelieu hizo llamar a dos forajidos condenados a muerte  a quienes prometió la libertad a cambio de que cortaran la cabeza de Chalais. Ya fuera por falta de práctica o por falta de fil en la espada, necesitaron treinta y cuatro intentos para decapitar al reo causándole una espantosa agonía.

Sucesivamente, se sublevaron contra Richelieu el conde de Soissons, el duque de Montmorency y el marqués de Cinq-Mars. Todos ellos fueron derrotados por el cardenal. El primero murió en el campo de batalla y los otros dos fueron ejecutados.

En política exterior, Richelieu tampoco se anduvo por la ramas a la hora de defender los intereses de Francia. Sus enemigos eran los Austrias, como los de Madrid como los de Viena, y él como príncipe de la Iglesia romana, no dudo en ayudar a los protestantes de otras naciones en sus luchas contra los Austrias. Paradójicamente, dentro de Francia Richelieu se ocupó de combatir a los hugonotes, a los que arrebató su plaza fuerte de La Rochela. La única moral de Richelieu fue la de engrandecer a Francia como fuera, sin repara en los medios que hubiese de utilizarse. La verdad es que lo consiguió. A su muerte, el 4 de diciembre de 1642, los desterrados volvieron y la Bastilla se vació de presos políticos.

En la novela de Alejandro Dumas se presenta a Richelieu como enemigo de la reina, Ana de Austria, a la cual defienden <<los tres mosqueteros>> – que en realidad son cuatro- de las tretas del cardenal.

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