HISTORIA – FEDERICO II

EL GRANDE QUE QUISO HUIR ANTES DE CONVERTIRSE EN UN GRAN REY.

FEDERICO II

Su padre el rey Federico Guillermo I de Prusia, quería educarle en la rígida disciplina militar y en el calvinismo más estricto. Él, Federico, prefería consagrarse en las artes y las letras, admiraba la cultura francesa y despreciaba la prusiana, era escéptico en materia de religión y estaba bastante harto de las imposiciones de la corte. Cuando tenía 18 años, en 1730 quiso huir pero su intento fracasó. Su padre le obligó a ir a la decapitación de un amigo cómplice del intento de huida y él mismo fue condenado a ser encerrado en una fortaleza hasta que decidió someterse a la voluntad de su padre, al menos aparentemente. Fue entonces educado en la organización del estado y la dirección del ejército y en 1733 obligado a casarse con una princesa a la que no quería y de la que se separará al subir al trono.  Pero estas imposiciones no le impidieron vivir independientemente en el castillo de Rheinsberg con sus amigos, dedicado a la música y al teatro, estudiando a los enciclopedistas franceses, sobre todo a Voltaire con quien mantenía correspondencia.

En 1740, el príncipe Federico al morir su padre, se convierte en Federico II de Prusia, que la historia llamará el Grande. Y será grande no solo por sus ideas filosóficas en favor del bien y la felicidad de sus súbditos y por sus amor a la justicia y el progreso, sino por abierto para su país el camino que conduciría al nacimiento de la nación alemana, un ideal que Prusia acabará por encabezar. Para ello, Federico se propuso como meta encontrar un puesto relevante para su país en el concierto de las potencias europeas. Y el método para lograrlo fue seguir una política exterior agresiva, que en muchos momento tuvo poco que ver con los ideales de humanismo volteriano que Federico tanto admiraba.

Federico II declaró la guerra a Austria y se apoderó de la región de Silesia. Luego emprendió la Guerra de los Siete Años contra Francia, Austria y Rusia, en la que fallo la alianza que esperaba con Inglaterra y tuvo que sufrir terribles perdidas de hombre, pero su genio de estratega y la disciplina de su ejercito le permitieron resistir y provocar el desgaste de sus enemigos hasta lograr firmar un tratado de paz ventajoso. Más tarde Prusia se reparte con Rusia buena parte de Polonia.

Su política interior es el más vivo ejemplo del despotismo ilustrado. Excelente administrador, impulsor de obras públicas, reforma la administración de justicia, impone la enseñanza obligatoria, impulsa la agricultura y crea un ejercito verdaderamente ejemplar.

Todo ella siguiendo el principio de todo para el pueblo pero sin el pueblo, ya que si bien consideraba en primer lugar la felicidad de sus súbditos, nunca les consultó su parecer y por otro lado , protegió especialmente a la aristocracia.

Pero, sobre todo, Federico el Grande fue un rey culto, que leyó muchísimo, escribió (en francés) tratados políticos-históricos y convocó en su castillo de Sans-Souci una famosa selección de intelectuales, entre ellos Voltaire. Y no solo le gustaba oír música, sino que el mismo compuso 121 sonatas para clavecín y flauta, 4 conciertos de flauta y orquesta y una sinfonía.

Federico murió en Sans-Sauci, en Potsdam, en 1786, a los 74 años.

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