RELATOS – CASO BEATRIZ JARRÍN – Parte2

MILITANTE DE GRUPO REVOLUCIONARIO “ALFARO VIVE CARAJO” (AVC) TORTURADA EN EL SERVICIO DE INVESTIGACIÓN CRIMINAL.

secuestro Beatriz J

 

Continúa…

Hubo un momento en que le pusieron junto a Consuelo Benavides “ahí me dijo yo soy Consuelo tampoco no sé por qué estoy aquí. yo oía los gritos de ella cuando la torturaban, ella también creo que oía mis gritos porque había descargas especialmente este Vinueza, un momento me metieron al calabozo de las asaltantes, o sea de los delincuentes comunes, se acercó una chica, y me enseñaba su nalga era morada, me dice: Ya mismo te toca, ¿ya te investigaron?: le digo no todavía; entonces me dice, ya mismo te investigan, mira como esta mi nalga, yo no me puedo ni sentar”.

Enseguida “con palabras soeces me lleva el capitán Vaca a ser investigada, golpes, gritos, descargas eléctricas, chantaje, acepta hija de perra que estuviste en el asalto al Banco de los Andes, ¿dónde está el dinero? los agentes me gritaban cada vez que les miraba me decían que ‘somos peligrosos’ y cuidado con identificarles. Me tenían en un cuarto aproximadamente de un metro cuadrado, entraban solamente a gritarme, insultos, golpes y descargas eléctricas, me decían estás jodida, tú hermano ya te acusó, si tú no aceptas les vamos a matar, nadie sabe que ustedes están aquí, les matamos y les dejamos botando por ahí, hacemos un bien a la sociedad…”.

No la dejaron dormir y tampoco la alimentaron durante dos días.

La tuvieron incomunicada, comenzó a tener un sangrado vaginal y les dijo que necesitaba atención médica, a lo que hicieron caso omiso. Quince días antes se había hecho un examen médico en el que le dijeron que se encontraba embarazada. El lunes 18 de junio de 1984 continuaron con las investigaciones: le tomaron fotos de frente y perfil, y quedó registrada como asaltante de bancos. Además recibió la visita de su cuñada y de un médico particular, pero no permitieron que la examine por lo que continuó con el sangrado.

Ese mismo día en la tarde “fui trasladada con Consuelo Benavides a la cárcel de mujeres custodiadas con patrulleros y hombres fuertemente armados. Permanecí detenida por tres semanas, hasta que el juez donde llegó mi caso no encontró motivos para que continúe detenida, mas a los pocos días de mi libertad, los investigadores me acusan de haber participado en el asalto al Banco de los Andes y arbitrariamente emiten una nueva orden de detención”.

Una vez en libertad se enteró de la nueva orden de detención en su contra “tuve que vivir escondida. Como consecuencia de los golpes y descargas eléctricas en efecto perdí a mi bebé y por la falta de atención médica oportuna me operaron, perdí un ovario, todo lo hacía a escondidas con la presión de no ser identificada porque tenía orden de prisión”.

El 15 de abril de 1985 se dictó el auto de sobreseimiento provisional del proceso y de los sindicados Lilian Jarrín, Consuelo Benavides y otros por lo que se ordenó su inmediata libertad, pero tenían que presentarse ante el Intendente General de Policía de Pichincha una vez cada ocho días. Hasta la actualidad en su récord policial está fichada por asalto y robo al Banco de Los Andes.

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