RELATOS – CASO MAURICIO MALDONADO

JOVEN ECUATORIANO EJECUTADO POR SUPUESTO MIEMBRO DE LA AGENCIA CENTRAL DE INTELIGENCIA.

 

En 1983, Mauricio Maldonado Arias, de veintidós años, empezó a laborar “con un señor que llegó a Cuenca, cuyo nombre es Mihael Mardonez. Con él trabajó en una oficina de investigación, aproximadamente un año”, según señala su hermana María Maldonado Arias. Su familia no conocía las actividades que el joven realizaba con Mihael Mardonez. En alguna ocasión, su madre, Inés Arias, escuchó un comentario que su hijo hizo a un amigo: “han desaparecido muchos amigos míos y yo estoy investigando qué es lo que ha sucedido con mis amigos”.

En abril de 1986, el periodista Jorge Cepeda de radio Nederland, entrevistó a Mihael Mardonez que develó cuál era su actividad en el país y, específicamente, en Cuenca:

“La oficina montada es un banco de datos; básicamente un banco de datos de recopilación de grupos destinados al terrorismo que, por lo general son extranjeros, no son nacionales, (los grupos terroristas nacionales realmente son incipientes en este momento) y la recolección de información de tráfico de drogas a nivel de capitales. Ésa es la actividad realizada en Ecuador, proporcionar información oportunamente a las autoridades competentes. Nuestra oficina en Ecuador no ha realizado actividades represivas. Solamente es una oficina de inteligencia, nada más. Las autoridades del gobierno sí lo saben. Estuvieron siempre al tanto del montaje de la oficina, y si bien la oficina no es oficial, sí es legal porque la función que ha desempeñado siempre es solamente de recolección de inteligencia y proporción de datos de inteligencia a las autoridades competentes que realizan ya más bien la actividad represiva. Tanto el gobierno pasado como éste, tanto los militares pasados como los actuales, estuvieron siempre al tanto de las instalación de la oficina, y han sesionado en esta oficina, así como también agentes norteamericanos y últimamente agregados militares norteamericanos que han estado de visita en la oficina”.

La noche del 21 de diciembre de 1984, Mauricio Maldonado salió de su domicilio para asistir a una celebración navideña que se llevaría acabo en su lugar de trabajo. Su hermano Fernando Maldonado recuerda que aquel día en horas de la madrugada “mi madre me despertó había escuchado que mi hermano roncaba y me despertó para tratar de llevarle al dormitorio. Fuimos, estaba sentado en la mesa del comedor y había vomitado algo rosado y, bueno, roncaba y por el peso que tenía no pudimos llevarle al dormitorio no nos percatamos de que podía estar en un peligro tan grande, entonces le dije a mi madre que le recostáramos en unas sillas que estaban ahí, para que una vez que se despierte pueda ir a su cama. Al día siguiente, cuando yo me desperté no le vi en la cama, me llamó la atención. Fui a despertarle pero me percaté ahí, que estaba muerto una cosa misteriosa es que había vomitado algo rosado y tenía también un golpe en el pecho como si fuera de manopla, y una huella como si fuese una inyección de alguna cosa”.

El mismo día, se realizó el levantamiento del cadáver y posteriormente la autopsia. María Lorena Maldonado refiere que “le hicieron la autopsia muchísimo después de que murió a las dos de la tarde. En la autopsia estuvo presente el señor Mardonez. Nunca nos entregaron a nosotros un informe, ni nada de la autopsia. Dijeron que se había ahogado en su propio vómito, se atragantó en su propio vómito. Mi hermano era una persona que no bebía, mi hermano era atlético, entonces no hay causas para que él se atore o no haya podido responder a una situación de éstas”.

Días después del fallecimiento, Mihael Mardonez visitó a los familiares del joven, quienes le preguntaron acerca de las circunstancias de su muerte. Él se molestó y dijo: “para mí matar, es como tomarme una Coca Cola’. [Ofreció ayudar a la familia Maldonado, además de proporcionarles protección]. Yo voy a averiguar qué pasó con Mauricio, pero ustedes tienen que ayudarme, quién se llevaba más con Mauricio [en ese caso, era su hermana María Lorena Maldonado]. Aseguraba que puede que no sea contra él la cosa, sino contra uno de sus hermanos”.

En aquella ocasión les comentó sobre los métodos de tortura que él conocía y que no dejan huellas: “existen varias maneras de matar, por ejemplo, tienen un anillo, que en el anillo dentro, tienen como un veneno, un líquido, y cuando se movía, salía una aguja, que eso en el momento que le dan a la persona se introduce, pero que ese veneno desaparecía después de dos o tres horas y simplemente le hacía la autopsia y la persona había muerto por un paro cardiaco”.

Mihael Mardonez vigiló todo el tiempo a los miembros de la familia Maldonado, incluso escuchaba sus conversaciones telefónicas: “nos interfirió el teléfono, él sabía todo paso, sabía el momento que salía Lorena, de mis hijos el momento que llegaban”. En alguna ocasión, María Lorena Maldonado acudió a conversar con Mihael Mardonez: “Yo fui a su oficina, porque él quería mostrármela. Él pensó que yo sabía algo más, él tenía una forma de manipular a las personas; se sentó y lo primero que hizo fue sacar su arma y ponerla sobre el escritorio, me dijo: ‘no te pongas nerviosa, que esta oficina es muy segura, aquí nadie puede entrar, y si yo quiero, nadie más va a salir’. No sucedió nada, hablamos, me hacía preguntas sobre Mauricio y me fue a dejar a la casa”. La familia se encontraba aterrorizada por el hostigamiento que mantuvo Mihael Mardonez sobre ellos por cerca de un mes, por lo cual llegaron todos a dormir en la misma habitación y se encontraban en comunicación constante.

En 1986, después de la entrevista realizada por José Cepeda de radio Nederland, Mihael Mardonez fue  detenido e investigado por Migración “disponía de documentos de identidad de varias nacionalidades, tres pasaportes a su favor: uno girado en Chile para Miguel Ángel Mardónez, otro en el Ecuador para Kamil Klauser Essner, y otro dado en Ecuador como apátrida”. “El señor Mardonez aquí tuvo problemas. Inclusive estuvo preso tenía cinco pasaportes de diferentes nacionalidades y por eso es que aquí estuvo preso y no por otra cosa”, refiere María Lorena Maldonado.

El ex agente del Servicio de Investigación Criminal del Pichincha, Hugo España en su libro El Testigo manifestó que habría ingresado como periodista a la Cárcel de Varones de Cuenca para realizar algunas entrevistas, y allí conoció algunas personas apresadas:

“Una que me llamó la especial atención fue un ciudadano apátrida, sin nacionalidad, de apellido Mardonez, el mismo que tuvo un historial negro a su paso por Cuenca y había estado trabajando en nuestro país para la CIA, relatándome con lujo de detalles cual había sido su problema: La Compañía de Inteligencia Americana se llevaba detenidos a ciudadanos ecuatorianos a los EE.UU., por aparecer como supuestos involucrados en operaciones de narcotráfico”. Hugo España en su libro también dijo que “al cabo de un tiempo Mardonez salió en libertad y se trasladó a Quito, donde se puso un almacén de baterías. En su oficina, tiempo después se le hallaría muerto y jamás se le realizó investigación alguna de este hecho”.

Inés Arias, madre de Mauricio Maldonado, mantuvo intacta la camisa que portaba su hijo el día que falleció. En 2006, al lavarla encontró que “tenía un puntito como de sangre en la camisa, con el pasar de los años y con lo que Mihael Mardonez me dijo ese día, a lo mejor fue del anillo de veneno que le puso”.

A pesar de que los familiares no hicieron una denuncia formal, asistían a reuniones de organismos de derechos humanos que se realizaban en Cuenca. “Hemos ido a varias reuniones que exponía el Arzobispo, pero no pusimos una denuncia legal, no se pudo hacer por varios factores era un dolor muy grande y yo no sabía cómo actuar, no sabía quién era la persona, quién nos iba a poder ayudar en todo esto, y cuando a alguien expusimos esto, le quisieron tomar desde otro lado, como que Mauricio, quizás, él iba hacer algo malo, y  empezaron a insinuar como que Mauricio era el malo y que algo pasó. Entonces mi mami dijo hasta aquí llega esto, no quiero que nadie mancille el nombre de mi hijo y esto se cierra aquí, y ahí quedaron las cosas”.

La Comisión de la Verdad determinó que para el año de 1986, en Quito, Mihael Mardonez o Mario Mardónes, como aparece en un parte informativo, cumplía labores de informante para la Policía:

Luego le manifeste [sic] los requerimientos que la oficina necesitaría si es que el sujeto Mihael Mardonez se encontraba dedicado a trabajar para nosotros:

a) Que identifique al Líder de los detenidos de la agrupación Alfaro Vive Carajo que comanda el grupo dentro del Penal García Moreno.

b) Que identifique con nombres legales, alias; y la descripción de la persona o personas que llevan la información al penal.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s