RELATOS – CASO MANUEL PEREZ

MILITANTE DEL MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA (MIR) TORTURADO POR PRESUNTA VINCULACIÓN CON ALFARO VIVE CARAJO

Durante el gobierno de León Febres Cordero (1984-1988), el domicilio de Manuel Pérez Rendón, miembro activo del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), ubicado en la ciudadela Yaguachi (al sur de Quito), fue asaltado en dos ocasiones:

“La gente que me asalta, que me roba la casa, es gente que de alguna manera tenía una relación con la Policía, obviamente no eran policías. Esto lo pudimos averiguar, porque esta gente se hicieron amigos de mi hijo en un equipo de fútbol y borrachos empezaron a contar”.

La esposa de Manuel Pérez colaboraba en ese entonces, con una organización campesina en la ciudad de Quevedo. El 27 de abril de 1985, bordeando la medianoche, mientras Manuel Pérez regresaba de la Terminal Terrestre dejando a su esposa que viajaba a Quevedo, el taxi en el que se había embarcado, fue interceptado por tres vehículos a la altura del sector de La Recoleta, al centro-sur de Quito. El taxista fue golpeado y él fue encapuchado. Presume que fue llevado a una zona del Valle de los Chillos, llamada Chillo Jijón. El sitio donde fue trasladado era una construcción vieja de cemento armado. Lo llevaron al subsuelo, lo desnudaron y lo mantuvieron con las manos atadas por atrás. Nunca le quitaron la capucha. La persona que lideraba el operativo era un colombiano (lo reconoció por el acento) y el resto eran ecuatorianos con acento serrano:

“Me hicieron el submarino en un balde. Los brazos se me hinchaban por la presión; es una situación en la que
uno se siente totalmente miserable, no sabe cuándo lo van a matar. Me metían en una tina de [con] agua, me golpeaban con una toalla en la espalda; me sacaban de la tina, uno me picaba [con corriente eléctrica] en la espalda y por atrás, me [ponían] en el pene corriente [eléctrica]”.

Por su militancia política, la Policía siempre lo “tenía en la mira”. Su línea telefónica debió haber estado intervenida porque fue apresado después de mantener una conversación con Patricio Icaza y Marco Antonio Rodríguez, militantes del MIR, en la que hablaban de un arma de propiedad de Rodríguez y cómo podía conservarla. Al momento que lo capturaron, llevaba consigo una lista con números telefónicos de algunos miembros de Alfaro Vive Carajo, la misma que no fue descubierta por las personas que lo detuvieron. Le preguntaban por miembros de Alfaro Vive Carajo y su relación con ellos, aplicando durante el interrogatorio dos métodos: uno era el policía malo que lo maltrataba y el otro el policía bueno, que le decía que ya no le iban a golpear y que colabore con ellos. “Cuando me cogieron, el único objetivo era sacarme nombres. Protegí a Marco Antonio, a Patricio Icaza, y a Fausto Basantes. Afortunadamente, yo manejaba nombres supuestos. Después a la madrugada, me intentaron implicar con drogas. Me molesté y costó que me peguen un poco más.”

Las personas que lo mantenían detenido lo insultaban y amenazaban, diciéndole que ya habían apresado a su esposa y a su hija. Entonces supo que le mentían, porque su esposa se encontraba en Quevedo. Luego le dijeron que iban a ir a su domicilio; esta posibilidad le preocupó porque en ese lugar se encontraba una compañera de militancia y sus hijos. Después de seis horas de tortura, cerca de las 08:00, fue abandonado por sus captores, en el sector de Las Casas, al norte de Quito. Continuaba encapuchado.

No sabe quiénes fueron los perpetradores, pero presumía que eran “agentes de seguridad política habíamos conocido y visto lo que les pasó a muchos de los compañeros. El Fausto Basantes y muchos otros compañeros habían sido torturados. El hecho de ser militante político, uno sabe lo que le puede pasar; sabíamos que era un riesgo de la política”. Después de algún tiempo, intentó regresar al sitio al que fue llevado y en donde le torturaron, pero nunca lo encontró. No denunció ni inició acciones legales por lo sucedido, pero una persona amiga, vinculada con Movimiento Popular Democrático (MPD), puso la denuncia en el Congreso Nacional y, por su parte, él lo hizo ante la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (CEDHU).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s